Dilema de Aguirre en Mundial 2026: ¿Santi Giménez, Julián Quiñones o Germán Berterame como 9 del Tri?

Javier Aguirre encara un dilema que puede definir buena parte del futuro del Tri en el Mundial 2026: decidir quién será su 9 titular entre Santiago Giménez, que juega en el AC Milan de la Serie A italianaJulián Quiñones, delantero del Al‑Qadisiya en la Liga Profesional de Arabia Saudita, y Germán Berterame, que ahora milita en el Inter Miami de la MLS. El debate ya no pasa solo por el nombre o el prestigio, sino por el momento futbolístico, la adaptación al sistema y la capacidad de responder en una selección que jugará en casa y con enorme presión encima.

Tres perfiles, una sola plaza

Santi Giménez sigue siendo el referente natural del ataque mexicano por trayectoria, jerarquía y proyección internacional, aunque su presente en el AC Milan ha sido examinado con lupa por la prensa europea y nacional. En Italia incluso se ha cuestionado su sequía goleadora reciente, lo que abrió el debate sobre si el delantero de la Serie A llega con suficiente contundencia para asumir el rol de delantero centro en el torneo más importante del planeta. Aun así, Aguirre valora su capacidad para jugar de espaldas, fijar centrales y resolver en espacios reducidos, virtudes que lo mantienen dentro de la conversación principal.

Del otro lado aparece Julián Quiñones, quien vive un momento fuerte en el Al‑Qadisiya de la Saudi Professional League, y llega como una alternativa más explosiva, con goles, potencia y recorrido por banda. El naturalizado mexicano ha sido señalado como uno de los delanteros mexicanos más en forma del planeta precisamente gracias a su rendimiento en Arabia Saudita, aunque también ha enfrentado periodos de ausencia en convocatorias por lesión y por la calendarización de la Liga Árabe. Para el cuerpo técnico, su ventaja es la versatilidad: puede jugar como nueve, segundo atacante o incluso partiendo desde un costado.

Berterame, la carta que empuja desde atrás

La tercera pieza del rompecabezas es Germán Berterame, quien se ha consolidado como delantero del Inter Miami de la Major League Soccer (MLS) y ha mantenido abierta su puerta al Mundial 2026. El jugador argentino nacionalizado mexicano ha insistido en que no pelea solo por goles, sino por trabajo, disciplina y adaptación táctica, fortalezas que resaltó incluso en anteriores microciclos con el Tri. Su transferencia a Inter Miami, donde comparte vestidor con figuras como Lionel Messi, lo coloca en un entorno de alta exigencia y visibilidad, lo que mantiene su nombre vivo en la discusión.

El debate se ha intensificado porque, más allá del talento, el Tri necesita un delantero que conviva con el contexto del equipo: presión alta, transiciones rápidas, presión por jugar como anfitrión y la obligación de competir al máximo nivel. En ese escenario, la discusión no se reduce a quién mete más goles, sino a quién se adapta mejor a un plan de juego que todavía está en construcción. Aguirre también observa el impacto que cada uno puede tener junto a otras piezas de ataque, como extremos o segundas puntas, porque el “9” del Tri no necesariamente jugará aislado.

Lo que pesan los momentos

Santiago Giménez sigue teniendo la etiqueta de delantero de élite por su experiencia en el AC Milan y por la confianza que genera en muchos analistas, pero su presente en la Serie A exige respuestas rápidas en la recta final del proceso. Quiñones, en cambio, entra al debate con el respaldo de su mejor momento competitivo en el Al‑Qadisiya y como uno de los máximos goleadores latinos en la liga saudí. Berterame, por su parte, representa la opción más cercana al día a día de la Liga MX y ahora a la MLS, con un perfil de trabajo constante bajo la lupa de Aguirre.

La competencia, por tanto, está abierta, y el técnico no ha ocultado que el rendimiento pesará más que la reputación. Incluso dentro de la narrativa mediática, hay voces que empujan por un cambio en la jerarquía y otras que insisten en que Giménez debe conservar la ventaja por perfil y experiencia. Ese contraste es justamente el centro del dilema: México tiene tres opciones reales, pero solo una camiseta de titular para el arranque del Mundial.

Una decisión de alto voltaje

Aguirre sabe que su elección será leída como una declaración de principios: apostar por el delantero más consolidado, por el más en forma o por el más funcional al sistema. Y en un Mundial jugado en casa, cualquier decisión tendrá un costo político y deportivo enorme. Lo único claro es que el Tri no llegará a 2026 con un “9” resuelto por decreto, sino con una pelea real entre Giménez (AC Milan, Serie A), Quiñones (Al‑Qadisiya, Saudi Pro League) y Berterame (Inter Miami, MLS) que aún puede cambiar con goles, lesiones o rachas inesperadas.

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