Trump viaja a China para reunirse con Xi Jinping: buscan acuerdos económicos clave

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partió este martes rumbo a Pekín para una cumbre clave con su homólogo chino Xi Jinping, programada para el jueves 14 y viernes 15 de mayo de 2026. Esta visita de Estado, confirmada por la Casa Blanca y el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, marca la primera de Trump a China en su segundo mandato y la primera de un presidente estadounidense desde 2017. Acompañado por una delegación de alto nivel que incluye a Elon Musk de Tesla, Tim Cook de Apple y Kelly Ortberg de Boeing, Trump busca fortalecer lazos económicos en medio de tensiones globales.

Temas económicos en la agenda

La reunión se centra en acuerdos comerciales clave, extendiendo la tregua de un año pactada en octubre de 2025 en Corea del Sur. Trump aspira a grandes contratos para sus empresas, como ventas de aviones Boeing y expansión de Tesla en el mercado chino, el más grande del mundo para vehículos eléctricos. Se discutirán reducciones arancelarias: EE.UU. bajó del 20% al 10% los impuestos al fentanilo chino, manteniendo un promedio del 45% en importaciones, mientras China suspende represalias y promete compras masivas de soja estadounidense (25 millones de toneladas anuales hasta 2028). También se abordan exportaciones de tierras raras chinas, vitales para tecnología, y suspensiones de restricciones a chips y semiconductores.

Desafíos geopolíticos y guerra en Irán

La cumbre ocurre en un contexto tenso por la guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero por EE.UU. e Israel, que pospuso el viaje original de marzo. Trump bloqueó el estrecho de Ormuz y sancionó compras chinas de petróleo iraní, lo que Pekín condena. Xi busca garantías sobre Taiwán, ante ventas récord de armas estadounidenses por 2 mil millones de dólares, mientras Trump exige cooperación antidrogas y estabilidad en rutas marítimas. Analistas como Melanie Hart del Atlantic Council describen el encuentro como un «partido de rugby táctico», con cortesía superficial pero pugna por ventajas.

Trump, optimista antes de abordar el Air Force One en la base Andrews, afirmó: «Tendremos una larga conversación… van a pasar cosas buenas», destacando su buena relación con Xi pese a la competencia militar, tecnológica y diplomática. China enfrenta crisis inmobiliaria y bajo consumo, mientras EE.UU. lidia con inflación galopante por el conflicto. La visita incluye una recepción fastuosa en el Gran Salón del Pueblo y posibles anuncios recíprocos, como una futura visita de Xi a Washington.

Esta cumbre podría redefinir el orden mundial, estabilizando mercados ante la incertidumbre. Inversionistas globales observan si surge un nuevo marco para el comercio bilateral, clave para la economía planetaria. Trump regresa con promesas de inversión china en EE.UU., impulsando su agenda «America First» en un 2026 marcado por desafíos internacionales.

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