Besar no sólo se siente bien: también puede ayudarle a tu cuerpo y a tu ánimo

En medio de tantas fechas del calendario, el Día del Beso, que se conmemora el 13 de abril, parece una de esas efemérides ligeras que sólo sirven para subir una foto romántica. Pero detrás de ese gesto cotidiano hay algo más interesante: besar no sólo comunica afecto, también puede tener efectos positivos en el cuerpo y en el estado de ánimo. Tanto la Secretaría de Salud como especialistas de la UNAM coinciden en que este acto, tan común en la vida diaria, puede contribuir al bienestar físico y emocional.

No todo beso es romance, y ahí empieza lo importante

Una de las claves para entender el tema es que el beso no se limita a la pareja ni al terreno del erotismo. La académica Nélida Padilla Gámez, de la FES Iztacala de la UNAM, explica que en México y en buena parte de América Latina existe una cultura muy marcada del contacto afectivo: saludar de beso, besar a familiares, expresar cariño con cercanía física. En ese sentido, el beso también funciona como una forma de contacto, conexión y comunicación con otras personas, no sólo como una escena romántica.

El cuerpo sí reacciona, y más de lo que muchos imaginan

Cuando alguien besa, el cuerpo no se queda igual. La Secretaría de Salud señaló que este acto acelera la frecuencia cardiaca y eleva la temperatura, lo que ayuda a mejorar la circulación y a estimular distintas respuestas del organismo. Por su parte, la Gaceta UNAM recoge que besar puede activar la circulación sanguínea, subir el ánimo y generar placer y bienestar. Dicho más simple: no es sólo una sensación bonita, también es una pequeña sacudida fisiológica que el cuerpo registra de inmediato.

También hay un efecto emocional que muchas veces pasa desapercibido

Más allá de lo físico, uno de los puntos más interesantes es el impacto emocional. La UNAM destaca que besar y ser besados puede mejorar la autoestima, disminuir el estrés y la ansiedad, además de asociarse con momentos felices. La especialista consultada señala que el beso se relaciona con placer y bienestar, y que incluso durante la pandemia muchas personas resintieron la ausencia de ese tipo de contacto, justamente por la necesidad humana de cercanía física, algo que ella describe como “hambre de piel”.

Sí, también implica músculos, energía y movimiento

Aunque suene menor, besar también mueve bastante al cuerpo. De acuerdo con la información citada por la UNAM, un beso apasionado puede ejercitar más de 30 músculos faciales, ayudando a mantenerlos tonificados. Además, la misma fuente refiere beneficios como quemar calorías y hasta reducir la apariencia de líneas de expresión. No se trata de vender el beso como rutina de gimnasio, claro, pero sí de entender que incluso un gesto tan espontáneo tiene una dimensión física más compleja de lo que solemos pensar.

El beso también une, y no sólo en sentido romántico

Desde el enfoque psicoevolutivo citado por la UNAM, el beso ha cumplido una función de vínculo: ayuda a mantenernos unidos como grupo. Eso explica por qué no todos los besos significan lo mismo, pero sí comparten una raíz común: expresar cercanía, aprecio o afecto. En esa línea, Padilla Gámez advierte que los besos en los labios suelen estar sobresexualizados, cuando en realidad el beso —en la mejilla, en la frente o en otro contexto afectivo— también puede ser una forma de comunicar cariño, cordialidad y conexión.

Hay química detrás del cariño

La explicación biológica también pesa. La UNAM refiere que al besar se producen neurotransmisores y hormonas relacionadas con el placer, además de liberarse oxitocina, conocida popularmente como la “hormona del amor”, que favorece el vínculo entre personas. La misma fuente añade que, desde el punto de vista biológico, besar permite intercambiar feromonas, sustancias asociadas con procesos de atracción y selección de pareja. En pocas palabras, el beso también es lenguaje químico.

Pero el punto de fondo no es idealizarlo, sino entenderlo

Hablar del Día del Beso no tendría que quedarse en el chiste fácil o en la postal cursi. En realidad, esta fecha abre una conversación más amplia sobre el valor del contacto humano, la salud emocional y las maneras en que el cuerpo expresa afecto. Besar puede contribuir al bienestar, sí, pero sobre todo recuerda algo muy básico: las relaciones humanas también se construyen con cercanía, cuidado y presencia. En tiempos de estrés, pantallas y distancia emocional, ese mensaje pesa más de lo que parece.

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