Clara Brugada presentó la estrategia “Mundial Verde”, una propuesta ecológica basada en 10 ejes para que el Mundial de Fútbol 2026 en la Ciudad de México se desarrolle bajo principios de sustentabilidad, reducción de residuos y defensa del suelo de conservación. La jefa de Gobierno aseguró que el torneo será una oportunidad para mostrar al mundo la transición de la capital hacia una ciudad más verde, con menos plásticos, mayor movilidad limpia y espacios públicos regenerados.
El plan de los 10 ejes
La estrategia “Mundial Verde” fue diseñada por la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente (SEDEMA) y contempla acciones específicas en áreas como residuos, energía, gestión de agua, suelo de conservación y participación ciudadana. Entre los ejes destacan la eliminación de plásticos de un solo uso, la promoción de productos biodegradables, el fortalecimiento de programas de reciclaje y la instalación de puntos de recolección diferenciada en zonas de eventos y fan zones.
También se incluye un programa de movilidad limpia, con incentivos para el uso de transporte público, bicicleta y unidades eléctricas durante el torneo, así como la regulación de zonas de baja emisión cercanas a los estadios y sedes de festejo. Otro eje se enfoca en la defensa del suelo de conservación, garantizando que el megaevento no genere presión urbanística ni destrucción de zonas ecológicas en el sur y poniente de la ciudad.
Sin vasos ni pirotecnia innecesaria
Una de las medidas más visibles será la prohibición de vasos y envases plásticos desechables en festivales futboleros, campos de entrenamiento y recintos de actividades oficiales del Mundial. En su lugar se impulsarán vasos reutilizables, cobros por depósito y sistemas de limpieza y reutilización que reduzcan la generación de residuos en eventos masivos.
También se anunció que se reducirá y regulará el uso de pirotecnia en celebraciones de partidos, promoviendo alternativas más seguras y menos contaminantes, como matracas biodegradables, silbatos de materiales naturales y espectáculos de luz con baja emisión de CO₂. La idea es que el fervor futbolero no se traduzca en mayores emisiones o contaminación acústica en zonas cercanas a áreas habitadas o ecológicas.
Economía circular y participación ciudadana
El Mundial Verde también apuesta por la economía circular, con campañas de recolección de residuos reciclables y programas de “empaque de vuelta” para latas y botellas en estadios y fan zones. El gobierno capitalino prevé que, con estas acciones, el Mundial 2026 se convierta en un ejemplo de cómo un evento deportivo masivo puede reducir su huella ambiental gracias a la colaboración entre autoridades, comercios, organizaciones civiles y ciudadanía.
Brugada enfatizó que la población jugará un papel clave: se sumará a la limpieza de parques, huertos comunitarios y cuencas de ríos en áreas aledañas a sedes de eventos, en el contexto de programas ya existentes de reverdecimiento y reforestación. La meta es que el legado del Mundial no sea solo deportivo, sino también ambiental, con espacios públicos más verdes, aire más limpio y una cultura de cuidado del planeta asumida por la ciudadanía.
Un modelo que va más allá del 2026
El gobierno capitalino subrayó que la estrategia “Mundial Verde” no se limitará a unos meses de competencia, sino que sentará las bases para una política ambiental de largo plazo. Se espera que las prácticas en residuos, movilidad y energía implementadas para el torneo se integren a políticas cotidianas y se repliquen en otros grandes eventos, ferias y festivales de la ciudad.
En este sentido, la CDMX busca posicionarse como una ciudad referente en sostenibilidad futbolística, donde la pasión por el deporte coexista con la protección del medio ambiente. Brugada anunció que, tras el Mundial, el gobierno hará una evaluación detallada de impacto ambiental y presentará un informe público sobre la reducción de emisiones, plásticos y residuos generados, para usarlo como base de nuevas metas climáticas.


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