Filipinas sufre temblor de 7.8 grados que deja al menos 35 muertos y 200 heridos

Un terremoto de magnitud 7.8 sacudió el sur de Filipinas y dejó al menos 35 personas muertas y alrededor de 200 heridas, además de provocar derrumbes, cortes de energía y escenas de pánico en varias zonas de Mindanao. El sismo, considerado uno de los más fuertes que ha golpeado al país en los últimos años, activó inicialmente una alerta de tsunami que después fue cancelada, aunque mantuvo en vilo a miles de habitantes de la región costera.

Epicentro en Mindanao

De acuerdo con los reportes oficiales y de agencias geológicas, el movimiento telúrico ocurrió en el mar, frente a la costa sur de Mindanao, a una profundidad de alrededor de 35 kilómetros. El epicentro se ubicó cerca de la provincia de Sarangani, en una zona donde el temblor se sintió con fuerza suficiente para colapsar estructuras, derribar muros y obligar a miles de personas a evacuar sus casas por temor a réplicas.

La intensidad del sismo generó una respuesta inmediata de las autoridades filipinas, que activaron protocolos de emergencia y emitieron alertas para las zonas costeras. El Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico también elevó la advertencia para Filipinas y otros puntos del Pacífico, entre ellos Indonesia, Palau, Taiwán y Papúa Nueva Guinea, ante la posibilidad de olas de mayor tamaño.

Daños y víctimas

Las víctimas mortales se concentraron principalmente en el sur del país, donde varios deslizamientos de tierra sepultaron viviendas y complicaron el acceso de los rescatistas. Además de los fallecidos, los equipos de emergencia reportaron más de 200 heridos, muchos de ellos trasladados a hospitales locales por lesiones causadas por la caída de escombros y estructuras. En algunas comunidades también se registraron personas desaparecidas, mientras continuaban las labores de búsqueda entre edificios colapsados.

El sismo afectó hospitales, comercios, escuelas y viviendas, y dejó a miles de familias sin electricidad ni comunicación estable. En zonas de Mindanao se reportaron cortes de energía y daños en infraestructura básica, lo que complicó aún más la atención de los damnificados. Autoridades locales señalaron que el acceso a algunas áreas seguía siendo difícil por los derrumbes y por el estado de las carreteras.

Alerta de tsunami

Uno de los momentos de mayor tensión se vivió cuando se emitió la alerta de tsunami, lo que obligó a la población de las zonas costeras a desplazarse hacia terrenos más altos. Con el paso de las horas, y tras nuevas evaluaciones, la advertencia fue cancelada en Filipinas y en otros países del Pacífico. Aun así, el episodio recordó la vulnerabilidad sísmica del archipiélago, ubicado sobre el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico.

El presidente Ferdinand Marcos Jr. ordenó la suspensión de clases en las áreas afectadas y pidió a la población mantenerse alejada de la costa mientras continuaban las evaluaciones. También aseguró que el gobierno estaba coordinando la respuesta ante la emergencia junto con los organismos de protección civil y rescate.

Rescate y evaluación

Mientras se despejan carreteras y se revisan inmuebles, los equipos de rescate siguen buscando sobrevivientes en las comunidades más dañadas. Las autoridades advirtieron que las cifras de víctimas podrían seguir cambiando conforme avancen las labores en zonas que permanecían incomunicadas. La prioridad, por ahora, es atender a los heridos, localizar desaparecidos y restablecer servicios básicos.

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