Una nueva ráfaga de ataques israelíes en el Líbano pone en riesgo la tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, y amenaza con reabrir el frente más sangriento de la guerra en Medio Oriente. Horas después de que Washington y Teherán acordaron un cese el fuego temporal, el ejército de Israel lanzó su ofensiva más intensa sobre el Líbano de la actual escalada, dejando más de 250 muertos y más de mil heridos, según autoridades libanesas.
La ofensiva sobre Líbano
Las fuerzas israelíes concentraron sus golpes en el sur del Líbano, Beirut y zonas administrativas y residenciales, alegando que atacaban centros de mando y posiciones de Hezbollah. Testigos y medios locales reportaron que en cuestión de minutos cayeron más de 100 bombardeos coordinados, que destruyeron edificios y dejaron hospitales colapsados y calles destruidas. El gobierno de Beirut cifró la magnitud del daño como la oleada de ataques más letal desde que el conflicto con Hezbollah se intensificara, con al menos 254 muertos y 1.165 heridos en una sola jornada.
Israel justificó la operación como una respuesta a la persistencia de Hezbollah y aseguró que el alto el fuego acordado con Irán no incluye a Líbano, por lo que mantiene la libertad de acción en suelo libanés. La misma postura adoptó el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien negó que exista un alto al fuego formal con Líbano y reiteró el objetivo de desmantelar la capacidad militar del grupo chií. En tanto, el gobierno libanés condenó los ataques como crímenes de guerra y llamó a la comunidad internacional a frenar la escalada antes de que el país entero colapse.
Hezbollah, por su parte, retomó su política de “resistencia continua”, y advirtió que sus ataques contra objetivos israelíes también proseguirán mientras la agresión israelí no cese. El grupo afirmó que el bombardeo masivo viola el espíritu del acuerdo entre Irán y Estados Unidos y que no autorizará una tregua unilateral mientras Líbano siga bajo bombardeos. Fuentes de inteligencia y reportes de seguridad indican que el grupo está reorganizando sus posiciones en el sur del Líbano y reforzando el discurso de venganza y defensa nacional.
Tregua en papel, guerra en Líbano
El acuerdo de cese el fuego entre Estados Unidos e Irán contemplaba la reapertura del Estrecho de Ormuz y la suspensión de los ataques directos entre ambas naciones, pero dejó el conflicto en Líbano en un vacío legal. Netanyahu reiteró que el pacto no se extiende a las operaciones de Israel contra Hezbollah, lo que ha sido interpretado por analistas como una estrategia para separar la guerra iraní de la guerra libanesa y ganar tiempo mientras Washington negocia con Teherán.
Irán, por su lado, amenazó con romper la tregua si Israel continúa hostigando a Hezbollah en territorio libanés, un escenario que podría devolver la región al punto de máxima tensión. Funcionarios de la Casa Blanca y diplomáticos europeos han reconocido que el frente libanés se ha convertido en el punto más inestable del conflicto actual, y han pedido a Tel Aviv una pausa inmediata, sin embargo, Israel insiste en que el riesgo de Hezbollah es inaceptable a largo plazo.
¿Hacia una escalada o una negociación?
El gobierno de Líbano, cada vez más presionado, ha pedido a la ONU y a la comunidad internacional que medien un alto el fuego específico para su territorio. Algunas fuentes diplomáticas indican que el presidente de Líbano ha sostenido conversaciones discretas con representantes de Israel y Hezbollah, pero sin resultados concretos. Mientras tanto, el precio humanitario del conflicto sigue subiendo, con cientos de miles de civiles desplazados, hospitales saturados y la economía nacional al borde del colapso.
En este contexto, la tregua pactada entre Estados Unidos e Irán se ve cada vez más frágil: sirve para congelar un frente, pero no detiene la guerra en Líbano. Si Israel mantiene la presión sobre Hezbollah y el grupo responde con ataques a Israel, la región podría enfrentar una nueva ola de violencia que reabriría el camino hacia un conflicto regional más amplio. Por ahora, el Líbano sigue siendo el epicentro de la crisis, y cualquier intento de paz que ignore su territorio probablemente fracasará.


Deja una respuesta