México y Estados Unidos inician primera ronda de renegociación del T-MEC

El tablero comercial de América del Norte está en movimiento. Este miércoles, los gobiernos de México y Estados Unidos dieron el pistoletazo de salida al proceso de diálogo formal previo a la revisión del T-MEC, el acuerdo que rige el intercambio de bienes y servicios entre las tres grandes economías de la región. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se reunió con su contraparte estadounidense para abrir las conversaciones rumbo a la revisión pactada del tratado, fijando como prioridad común el fortalecimiento de la manufactura regional y la diversificación de las cadenas productivas en Norteamérica.

La postura del gobierno mexicano desde el primer minuto fue contundente: llegar con la frente en alto y con un objetivo inamovible. «México llega con el objetivo de que el T-MEC siga adelante», declaró Ebrard a su arribo a las reuniones, dejando en claro que la agenda nacional apuesta por la continuidad del tratado como motor de crecimiento. El secretario subrayó que la premisa del bloque norteamericano debe ser la integración productiva, especialmente frente a la competencia global que representa Asia, en particular el sector manufacturero de China.

Uno de los temas centrales que dominó las conversaciones iniciales fue la necesidad de incrementar la manufactura regional en rubros estratégicos. Ebrard y su contraparte acordaron crear grupos de trabajo técnicos para analizar opciones concretas que eleven el porcentaje de contenido norteamericano en productos terminados, especialmente en los sectores automotriz, electrónico, textil y agroalimentario. Este planteamiento responde a las presiones del gobierno del presidente Donald Trump, que ha insistido en garantizar que el tratado beneficie directamente a los trabajadores y la industria estadounidense.

La cita bilateral de este miércoles se produce en un contexto en que México y Canadá ya habían decidido cerrar filas para defender el carácter trilateral del acuerdo, alertando sobre cualquier intento de negociar acuerdos bilaterales por separado con Washington. Si bien las conversaciones iniciales entre Ciudad de México y Washington son un paso natural del proceso, los representantes mexicanos dejaron en claro que cualquier avance deberá desarrollarse dentro del marco de los tres países. Para reforzar esta postura, el gobierno convocó a empresarios a una misión comercial en Canadá del 7 al 9 de mayo.

Para la Ciudad de México y los grandes centros industriales del país —desde Monterrey hasta el Bajío—, estas conversaciones son vitales. Millones de empleos directos e indirectos dependen de lo que se acuerde en los próximos meses. Con la revisión oficial del T-MEC programada para este 2026, el tiempo apremia y cada reunión cuenta. La apuesta de la cancillería y la Secretaría de Economía es salir airosos de una negociación que, con aranceles amenazantes y tensiones migratorias de por medio, se perfila como la más compleja desde la firma del propio tratado.

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