El cantante de corridos tumbados Gerardo Ortiz ha aceptado su culpabilidad en un tribunal federal de Estados Unidos por conspiración al violar la Ley Kingpin, que prohíbe hacer negocios con narcotraficantes designados. Ortiz reconoció haber actuado en conciertos organizados por Jesús "Chucho" Pérez Alvear, un promotor vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).