El segundo debate entre los candidatos a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México se convirtió en un auténtico ring de acusaciones y ataques personales, dejando poco espacio para propuestas concretas.
El segundo debate entre los candidatos a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México se convirtió en un auténtico ring de acusaciones y ataques personales, dejando poco espacio para propuestas concretas.