La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo descartó que su administración impulse nuevos impuestos o reformas para gravar las herencias, al desmarcarse de la propuesta planteada por la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Lenia Batres Guadarrama.
Durante su conferencia matutina, la mandataria afirmó que el Gobierno federal no contempla crear nuevos gravámenes ni aumentar la carga fiscal a las familias mexicanas, por lo que dejó claro que la propuesta no forma parte de la agenda del Ejecutivo.
“No estamos planteando nuevos impuestos ni impuestos a las herencias”, señaló Sheinbaum al ser cuestionada sobre la iniciativa presentada por la ministra Batres, quien recientemente abrió el debate sobre la posibilidad de establecer un impuesto a las grandes herencias como mecanismo para reducir la desigualdad.
La presidenta explicó que la política económica de su administración mantiene como prioridad fortalecer la recaudación mediante el combate a la evasión y la elusión fiscal, antes que crear nuevas contribuciones para la población.
Sheinbaum recordó que, desde el inicio de la llamada Cuarta Transformación, la estrategia hacendaria ha consistido en mejorar la eficiencia recaudatoria y combatir privilegios fiscales, sin incrementar los impuestos existentes ni crear otros nuevos.
Reiteró que el Gobierno federal continuará privilegiando la disciplina financiera, el fortalecimiento de los ingresos públicos y el combate a la corrupción como principales herramientas para financiar los programas sociales y la inversión pública.
Las declaraciones también buscan dar certidumbre a inversionistas y contribuyentes, luego de que la propuesta de gravar las herencias generara diversas reacciones en sectores empresariales, especialistas fiscales y actores políticos.
Aunque reconoció que la ministra Lenia Batres tiene derecho a expresar sus opiniones, Sheinbaum precisó que se trata de una postura personal y no de una iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo.
El posicionamiento de la presidenta ocurre en un contexto en el que el Gobierno ha reiterado su compromiso de mantener la estabilidad macroeconómica, preservar la confianza de los mercados y evitar cambios fiscales que puedan afectar la actividad económica.
Con ello, la mandataria cerró la puerta, al menos por ahora, a cualquier reforma para gravar las herencias o establecer nuevos impuestos, al insistir en que la prioridad seguirá siendo una mejor recaudación mediante el cumplimiento de las obligaciones fiscales ya existentes.


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