La presidenta Claudia Sheinbaum presentó al general de División de Estado Mayor Guillermo Briseño Lobera como el nuevo comandante de la Guardia Nacional, en relevo del general Hernán Cortés Hernández, durante su conferencia matutina realizada en Morelia, Michoacán. El nombramiento forma parte de la reconfiguración de la cúpula de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en la que Cortés pasó a ocupar la Oficialía Mayor de la dependencia, uno de los cargos clave en la administración de recursos y operaciones militares.
Sheinbaum enmarcó el relevo en la estrategia de fortalecimiento de la Guardia Nacional como eje de la política de seguridad federal, corporación que quedó formalmente bajo el mando de la Sedena tras las reformas aprobadas por el Congreso entre 2024 y 2025. La mandataria subrayó que el objetivo es consolidar a la Guardia como un cuerpo permanente de seguridad pública, con presencia en todo el país y capacidad para operar de manera coordinada con estados y municipios.
De acuerdo con su perfil, el general Guillermo Briseño es egresado del Heroico Colegio Militar, cuenta con formación de Estado Mayor y una maestría en Administración Militar para la Seguridad y Defensa Nacional, además de más de cuatro décadas de trayectoria castrense. Antes de este nombramiento se desempeñaba como comandante de la Tercera Región Militar, con jurisdicción en Sinaloa y Durango, y ha sido también comandante de la 16 Zona Militar en Guanajuato, del 40 Batallón de Infantería en Guerrero, rector de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea y subjefe operativo del Estado Mayor Conjunto.
Briseño no es ajeno a la Guardia Nacional: participó en su organización desde la creación de la corporación, lo que le da experiencia directa en el diseño y despliegue de una fuerza que hoy suma más de 140 mil elementos en el territorio nacional. Según fuentes de Sedena citadas en medios, su llegada busca aportar un mando con amplio conocimiento tanto del trabajo de campo en zonas de alta violencia como de la gestión administrativa y de formación dentro de las Fuerzas Armadas.
La designación del nuevo comandante ocurre en el contexto de la nueva Ley de la Guardia Nacional y de reformas que formalizaron el traslado del mando operativo y administrativo de la corporación a la Sedena, así como la facultad del Senado para ratificar mandos superiores propuestos por la presidencia. Con el general Guillermo Briseño Lobera al frente, el gobierno busca enviar la señal de continuidad en la estrategia de seguridad, pero con un énfasis renovado en la disciplina militar, la articulación con los estados y la consolidación de la Guardia Nacional como el rostro principal del Estado en tareas de seguridad pública.


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