Sheinbaum opina que la ONU “perdió su fuerza” para dirimir conflictos internacionales

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo elevó el tono de su discurso diplomático este lunes, al lanzar una severa crítica contra la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por su aparente parálisis frente a la reciente escalada bélica en Medio Oriente. Durante su habitual conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria reprochó que el organismo internacional «dejó de cumplir su labor» como árbitro y garante de la paz, permitiendo que la balanza internacional se incline únicamente hacia «los países con mayor fuerza militar«.

La declaración de Sheinbaum surge en un contexto geopolítico de altísima tensión, marcado por los recientes ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán. En su mensaje, la jefa del Ejecutivo lamentó profundamente que en estas operaciones militares la principal afectada siga siendo la población civil, un patrón de «daños colaterales» que ha encendido las alarmas de los organismos de derechos humanos a nivel global. Para el Gobierno de México, la situación actual evidencia que «estamos viviendo una situación donde la ONU ha perdido cada vez más fuerza y no puede ser».

Fiel a la histórica doctrina de política exterior mexicana, la Presidenta reiteró el llamado urgente a priorizar la solución pacífica de los conflictos y evitar a toda costa la prolongación de la guerra. Al ser cuestionada por la prensa sobre si el mundo, en estos momentos de caos, necesita la figura de un «libertador», Sheinbaum fue categórica en su rechazo, sentenciando que la verdadera respuesta reside en el «respeto a la autodeterminación de los pueblos«, pilar fundamental plasmado en la Constitución Mexicana.

El debate internacional también rozó temas logísticos y deportivos, toda vez que Estados Unidos es coorganizador, junto con México y Canadá, del próximo Mundial de Fútbol 2026. Al preguntarle si consideraba viable llevar a cabo un evento de tal magnitud en una nación directamente involucrada en un conflicto bélico de gran escala, la mandataria prefirió no entrar en controversia. «Ese es otro tema», respondió brevemente, aunque apostó porque el deporte actúe como un vehículo que «lleve a la paz», marcando una línea divisoria entre los compromisos de la FIFA y las decisiones del Pentágono.

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