La Secretaría de Educación Pública (SEP) abrirá una consulta nacional entre maestras y maestros sobre el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos digitales en las escuelas, como paso previo para definir posibles criterios que puedan aplicarse en los planteles educativos del país.
El ejercicio se realizará los próximos 24 y 25 de agosto, durante las sesiones del Consejo Técnico Intensivo de educación básica, justo antes del inicio del nuevo ciclo escolar. La consulta involucrará a más de un millón de docentes de aproximadamente 200 mil escuelas, desde educación inicial y preescolar hasta secundaria.
Mario Delgado, titular de la SEP, explicó que el objetivo será escuchar directamente al personal educativo, que diariamente enfrenta los retos derivados de la presencia de celulares, tabletas y otras herramientas tecnológicas dentro de las aulas.
La discusión no estará limitada a decidir si los celulares deben prohibirse o permitirse. La SEP también busca analizar bajo qué condiciones pueden incorporarse los dispositivos como herramientas educativas, cuáles deberían ser sus límites y qué criterios pueden establecerse para evitar que interfieran con los procesos de enseñanza y aprendizaje.
La presidenta Claudia Sheinbaum indicó que actualmente 16 entidades del país ya cuentan con algún tipo de regulación sobre el uso de teléfonos celulares en las escuelas y señaló que el objetivo es avanzar hacia una definición de alcance nacional, pero después de conocer la opinión de docentes y comunidades educativas.
El debate, sin embargo, irá más allá de lo que sucede dentro de los salones de clases. Sheinbaum planteó abrir una discusión nacional sobre el uso de redes sociales y plataformas digitales entre niñas, niños y adolescentes, ante los riesgos derivados de una exposición excesiva y del acceso a contenidos que no corresponden a su edad.
Entre las preocupaciones mencionadas por la mandataria están el contacto de menores con personas adultas, la exposición involuntaria a contenidos sexuales o inapropiados y los posibles efectos psicológicos relacionados con el consumo intensivo de plataformas digitales, como problemas de angustia o depresión.
Sheinbaum sostuvo que la intención no es que el Gobierno decida unilateralmente cómo deben utilizarse las redes sociales, sino abrir la discusión a madres y padres de familia, docentes, especialistas, partidos políticos, empresas y a los propios adolescentes para construir un esquema de protección.
La Presidenta también puso sobre la mesa el papel de los algoritmos de las plataformas digitales, al considerar que están diseñados para mantener durante más tiempo la atención de los usuarios. En ese sentido, planteó analizar qué tipo de regulación podría aplicarse cuando los usuarios son menores de edad.
No obstante, reconoció que una eventual restricción completa del acceso de adolescentes a redes sociales presenta dificultades prácticas, particularmente para comprobar la edad real de quienes ingresan a las plataformas. Por ello, insistió en que cualquier decisión deberá surgir de una discusión amplia y no de una medida impuesta directamente por el Ejecutivo.
El primer paso se concentrará así en las escuelas. Los resultados de la consulta de los días 24 y 25 de agosto permitirán a la SEP conocer qué opinan los docentes sobre la presencia de celulares en los planteles y qué alternativas consideran viables para equilibrar el aprovechamiento educativo de la tecnología con los problemas de distracción, exposición y uso excesivo.


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