Reforma Electoral avanza en San Lázaro: comisiones la aprueban y la turnan al pleno

La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum dio un paso clave en la Cámara de Diputados, luego de que las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Reforma Política Electoral aprobaron el dictamen y lo enviaron al pleno de San Lázaro para su discusión final. Con 45 votos a favor de Morena y sus aliados más cercanos, frente a 39 votos en contra de la oposición, el proyecto avanzó pese al rechazo abierto del PAN, PRI, PRD y MC, y a la sorpresiva negativa del PVEM y el PT, partidos que, hasta ahora, habían sido aliados estratégicos del oficialismo.

La propuesta de Sheinbaum, presentada como un “decálogo por la democracia”, plantea modificar 11 artículos de la Constitución y rediseñar piezas centrales del sistema electoral mexicano. Entre los puntos más controvertidos se encuentran la transformación de la representación proporcional —cambiando la forma en que se eligen los 200 diputados plurinominales—, la reducción del gasto electoral en 25% y la prohibición de la reelección inmediata a partir de 2030. Según la presidenta, la reforma atiende una demanda ciudadana de menos privilegios y menos costos para partidos y autoridades electorales.

En la discusión en comisiones, la oposición acusó que las modificaciones abren la puerta a una concentración de poder y a un eventual partido hegemónico, además de advertir riesgos para la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE) y de los organismos locales. Legisladores del PAN y PRI denunciaron un proceso fast track y alertaron que se recortan espacios de representación y voz a las minorías, incluyendo el voto desde el extranjero. En contraste, Morena defendió que la reforma busca abaratar elecciones, fortalecer la fiscalización y acercar las decisiones a la ciudadanía mediante nuevas figuras de consulta popular.

El quiebre político vino desde casa: tanto el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) como el Partido del Trabajo (PT) confirmaron su voto en contra, a pesar de reiterar su respaldo al gobierno de Sheinbaum en otros temas. Dirigentes del PT han señalado que el proyecto erosiona un sistema de representación que la izquierda construyó con décadas de lucha y podría dejar fuera a partidos pequeños; desde el PVEM se advierte que el nuevo diseño de curules afectaría su supervivencia y crecimiento parlamentario futuro. Sin estos aliados, Morena enfrenta serias dificultades para alcanzar la mayoría calificada que requiere una reforma constitucional.

Aun así, el oficialismo decidió empujar el dictamen al pleno, consciente de que el resultado será también una medición de fuerzas al interior de la autollamada Cuarta Transformación. De fracasar en la votación, Sheinbaum y Morena ya han dejado entrever un “plan B” mediante cambios a leyes secundarias, lo que mantendría viva la disputa por las reglas del juego electoral rumbo a 2027.

 

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