La inflación en México ha dado un respiro a los consumidores al desacelerarse en la primera quincena de marzo, ubicándose en un 3.67% anual, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este descenso se debe principalmente a la reducción en los precios de frutas y verduras, que habían mostrado una gran volatilidad en meses anteriores.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) reportó un avance quincenal de 0.14%, lo que mantuvo la inflación dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico) de 3% +/-1 punto porcentual. Este dato ha sido bien recibido por los analistas financieros, quienes esperaban una inflación más alta, alrededor del 3.76% anual según un sondeo de Reuters.
La desaceleración de la inflación se debe a la disminución en los precios de varios productos clave. Las frutas y verduras mostraron una reducción anual en su precio, mientras que los productos pecuarios aumentaron en un 8.93%. El componente agropecuario registró una inflación anual del 4.22%. Por otro lado, los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno tuvieron una inflación del 2.96% en la primera mitad del mes.
El índice subyacente, que elimina bienes y servicios con precios volátiles, se ubicó en un 3.56% anual, su nivel más bajo desde mayo de 2020. Este indicador es crucial para predecir la trayectoria de la inflación a largo plazo. Dentro de este índice, las mercancías se encarecieron en un 2.92%, mientras que los servicios aumentaron en un 5.57%.
La desaceleración de la inflación podría llevar al Banco de México a reducir su tasa de interés en su próxima reunión. Los especialistas esperan un recorte de 50 puntos base, lo que situaría la tasa de interés en un 9.0%. Este ajuste sería un paso más hacia la estabilidad económica y podría influir positivamente en el mercado financiero.
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