Marx Arriaga se va de la SEP: recibe oficio de despido y es reemplazado por la pedagoga Nadia López

La novela del despido de Marx Arriaga llegó a su fin este martes, cuando el polémico exdirector general de Materiales Educativos desalojó finalmente sus oficinas en la Secretaría de Educación Pública (SEP). Tras días de tensión y una resistencia inicial que incluyó atrincheramiento y denuncias en redes sociales, Arriaga Navarro aceptó la notificación oficial de su destitución y salió del recinto de la calle de Brasil con una caja de cartón en brazos y un último mensaje desafiante para sus sucesores y detractores.

«Me voy en 5 minutos», declaró a los medios que lo esperaban afuera, pero no sin antes lanzar una advertencia velada sobre el futuro de los Libros de Texto Gratuitos. El filólogo, artífice de la Nueva Escuela Mexicana, sentenció: «El cargo les puede quedar grande«. Con estas palabras, Arriaga dejó entrever su escepticismo sobre la capacidad de quien ocupe su lugar para mantener el rumbo ideológico y pedagógico que él impuso, el cual, según sus propias palabras, buscaba descolonizar el pensamiento educativo en México.

La salida se destrabó luego de que, según fuentes cercanas, se llegara a un acuerdo político que incluye una propuesta para reubicarlo en otra área de la administración pública o en el ámbito académico, aunque los detalles no han sido revelados oficialmente. Este pacto permitió que Arriaga depusiera su actitud de resistencia, la cual había escalado al punto de acusar un intento de desalojo con fuerza policial el pasado fin de semana, algo que la propia SEP negó rotundamente.

En su lugar, la Secretaría anunció la llegada de Nadia López García, poeta y promotora cultural de origen mixteco, quien asumirá la titularidad de la Dirección General de Materiales Educativos. López García, reconocida por su trabajo en la revitalización de lenguas indígenas y la literatura infantil, representa un perfil más conciliador y artístico, alejado de la confrontación política que caracterizó la gestión de Arriaga. Su nombramiento busca enviar un mensaje de inclusión y sensibilidad cultural, aunque el reto de llenar los zapatos mediáticos de su antecesor será mayúsculo.

Con el escritorio vacío y la puerta cerrada tras de sí, Marx Arriaga se despide de la SEP dejando una estela de polarización. Para sus seguidores, fue un defensor de la educación crítica; para sus críticos, un ideólogo intransigente. Lo cierto es que su partida marca el cierre de un ciclo turbulento y el inicio de una nueva etapa bajo la batuta de Nadia López, quien tendrá la misión de cicatrizar heridas y continuar, con su propio estilo, la transformación educativa del país.

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