La Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobó por mayoría un enérgico pronunciamiento que condena los hechos violentos protagonizados por Alejandro Moreno Cárdenas (“Alito”) y otros legisladores del PRI en la sesión anterior, calificando la agresión como “cobarde y grupal”, y exigiendo a los priístas conducirse institucionalmente y apegarse a las normas del debate parlamentario.
Fernández Noroña, presidente de la Mesa Directiva, leyó el texto donde se afirma que “nunca en la historia del Congreso mexicano se había agredido a un titular de alguno de los órganos del Congreso”, y que es especialmente grave que se trate de un senador y líder nacional de un partido político. La condena cuenta con el respaldo de Morena, PT y PVEM, mientras que el PRI se mantuvo aislado y los legisladores del PAN y MC no asistieron a la sesión.
El pronunciamiento demanda a las mesas directivas del Senado y la Cámara de Diputados dar puntual seguimiento a las denuncias penales ya presentadas contra los agresores, recordando que, según videos difundidos en redes y en el Canal del Congreso, los golpes recayeron no solo en Noroña, sino también en la diputada Dolores Padierna y el fotógrafo Emiliano González. Tres de los agresores ni siquiera formaban parte de la Permanente, pero participaron activamente en la trifulca.
Durante el debate, Alejandro Moreno y los coordinadores del PRI insistieron en asumirse víctimas e intercambiaron insultos, mientras que Noroña y los legisladores de la mayoría reiteraron la gravedad de la “planeada agresión” y llamaron traidores a la patria a quienes buscan justificar la violencia con discursos mediáticos. El debate incluyó la exhibición de videos de sesiones pasadas y el recuerdo de votaciones previas.
Finalmente, la Comisión puntualizó cuatro compromisos: condenar la agresión; exigir institucionalidad al PRI; pedir a las mesas directivas dar seguimiento a las denuncias; y que el Legislativo siga siendo un foro de deliberación y no de violencia. La votación marca un precedente claro sobre el rechazo a conductas porriles y la defensa de la vida democrática en el recinto legislativo.
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