La inflación en México volvió a dar un respiro al bolsillo. Durante junio de 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una caída mensual de 0.27%, con lo que la inflación general anual se ubicó en 3.37%, su nivel más bajo en alrededor de cinco años.
El dato representa una nueva señal de desaceleración en los precios y coloca a la inflación dentro del rango objetivo del Banco de México, que es de 3% +/- un punto porcentual. Además, se trata del segundo mes consecutivo en que el indicador se mantiene dentro de ese margen.
La baja fue impulsada principalmente por el comportamiento de productos agropecuarios, especialmente frutas y verduras, que ayudaron a moderar el costo general de la canasta de consumo. Entre los productos con mayores reducciones destacaron el chile poblano, el jitomate y el chile serrano, de acuerdo con reportes basados en cifras del INEGI.
El componente no subyacente, que incluye productos más volátiles como agropecuarios y energéticos, fue clave en la desaceleración. Este rubro bajó a 1.11% anual, mientras que en mayo se había ubicado en 3.10%, lo que muestra una fuerte moderación en los precios más sensibles a factores estacionales.
Sin embargo, el alivio no fue parejo en toda la economía. La inflación subyacente, que excluye los productos más volátiles y permite medir mejor la tendencia de largo plazo, todavía se mantiene por encima del objetivo central de Banxico, al ubicarse en 4.03% anual durante junio.
Esto significa que, aunque frutas, verduras y algunos energéticos ayudaron a bajar el dato general, todavía hay presión en mercancías y servicios, rubros que suelen moverse con más lentitud y que pesan de manera constante en el gasto de los hogares.
El resultado también fue mejor de lo esperado por el mercado. Analistas consultados por agencias financieras anticipaban una inflación cercana a 3.52%, pero el dato final fue menor, lo que refuerza la percepción de que el proceso de desinflación avanzó con más fuerza durante junio.
Para el Banco de México, el dato abre un escenario más flexible, aunque no necesariamente libre de cautela. A finales de junio, Banxico mantuvo su tasa de referencia en 6.5%, en medio de presiones externas asociadas al comercio global y a tensiones geopolíticas.
En términos prácticos, la inflación de junio deja una buena noticia para consumidores y autoridades: los precios siguen moderándose y el indicador general se mantiene dentro del rango de Banxico. Pero el reto sigue en lograr que esa baja también se sienta de forma más clara en servicios, mercancías y en el gasto cotidiano de las familias.
Por ahora, junio cierra con una señal positiva: la inflación bajó, algunos alimentos dieron tregua y el dato general se colocó en su menor nivel desde 2020. La pregunta es si esta tendencia podrá sostenerse en la segunda mitad del año o si nuevos factores externos volverán a meter presión sobre los precios.


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