La inflación en México volvió a dar señales de alivio en la primera quincena de junio. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 3.55 por ciento anual, con lo que ligó seis quincenas consecutivas de desaceleración y se colocó cada vez más cerca del objetivo permanente del Banco de México, fijado en 3 por ciento, con un margen de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
De acuerdo con los datos difundidos por el INEGI, en la primera mitad de junio los precios al consumidor registraron una disminución quincenal de 0.11 por ciento, un resultado que sorprendió favorablemente al mercado, ya que quedó por debajo de las previsiones de analistas consultados por firmas financieras internacionales.
La baja en la inflación estuvo impulsada principalmente por el comportamiento del componente no subyacente, es decir, el más volátil de la canasta, donde pesaron las reducciones en varios productos agropecuarios. Entre los artículos que más ayudaron a moderar los precios destacaron el jitomate, que bajó 23.98 por ciento en la quincena; el chile poblano, con una caída de 28.33 por ciento; y el huevo, que retrocedió 4.51 por ciento.
En ese mismo bloque, el índice no subyacente se colocó en 1.61 por ciento anual, apoyado también por una menor presión en productos pecuarios. Según el reporte, el rubro agropecuario desaceleró a 0.66 por ciento anual, mientras que los productos pecuarios mostraron una disminución promedio de 6.15 por ciento a nivel nacional.
Pero no todo fue alivio. Aunque la inflación general bajó, el componente subyacente —el que sigue más de cerca el Banco de México porque refleja mejor la tendencia de mediano plazo— todavía se mantiene por encima de la meta. En la primera quincena de junio se ubicó en 4.12 por ciento anual, apenas por debajo del dato previo de 4.15 por ciento. Dentro de este apartado, las mercancías registraron una inflación de 3.65 por ciento, mientras que los servicios se encarecieron 4.57 por ciento.
Además, hubo productos y servicios que sí metieron presión al índice general. El caso más visible fue el transporte aéreo, que se disparó 13.75 por ciento quincenal, en plena temporada mundialista. También subieron la papa y otros tubérculos, con un aumento de 5.76 por ciento, y el aguacate, que se encareció 18.5 por ciento.
El dato también llega a unas horas de una nueva decisión de política monetaria del Banco de México, que deberá valorar si el proceso de desinflación es lo suficientemente sólido para mantener o modificar su estrategia. Aunque la cifra general da margen para el optimismo, el comportamiento de los servicios y de algunos bienes todavía sugiere cautela en el frente inflacionario.
Con esta lectura, la inflación no solo se mantiene dentro del rango de variabilidad de Banxico, sino que además refuerza la narrativa de una economía que ha logrado moderar el alza de precios tras meses de presión. Aun así, el respiro no se siente parejo en todos los hogares: mientras algunos alimentos bajan, el costo de servicios, transporte y otros productos clave sigue pesando en el gasto cotidiano.
Por ahora, la primera mitad de junio deja una señal positiva para consumidores, mercados y autoridades: la inflación sigue cediendo terreno. La pregunta de fondo es si esa tendencia logrará sostenerse durante la segunda mitad del año o si factores como el tipo de cambio, el turismo, los energéticos o la temporada de lluvias volverán a meter ruido en el bolsillo de las familias mexicanas.


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