Economía mexicana creció 0.8% en 2025 impulsada por el último trimestre: INEGI

La economía mexicana registró un crecimiento del 0.8% en 2025, según las cifras definitivas del INEGI, un resultado que superó la estimación preliminar de 0.7% y evitó un cierre más débil gracias al dinamismo del cuarto trimestre. Aunque este avance marca el cuarto año consecutivo de desaceleración desde el rebote pospandemia, destaca por su resiliencia ante un entorno global complicado, con el sector primario y los servicios como principales motores del desempeño anual.

Desglose por sectores y trimestres

Las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca y silvicultura), que representan cerca del 4% del PIB, crecieron un 4% anual, beneficiadas por condiciones climáticas favorables en regiones clave y mayor productividad agropecuaria. Por su parte, las actividades terciarias (comercio, turismo y servicios financieros), que aportan el 62% de la economía, avanzaron un 1.5%, impulsadas por el consumo interno, remesas récord y un cierre fuerte en el sector turístico.

En el lado industrial, las actividades secundarias (manufactura, minería y construcción) mostraron una contracción del 1.1%, afectadas por la menor inversión en infraestructura y la desaceleración en la demanda externa, particularmente de Estados Unidos. Sin embargo, el cuarto trimestre cerró con un crecimiento trimestral del 0.9%, el mejor del año, donde los servicios sumaron 1.2% y el primario 2.8%, compensando parcialmente la debilidad previa.

Factores clave del crecimiento anual

El resultado anual refleja una economía que navegó incertidumbres externas como la moderación en el crecimiento de EE.UU. (1.9%) y tensiones comerciales globales, así como desafíos internos como tasas de interés elevadas (11.25% de referencia del Banco de México) y ajustes fiscales. Destacan positivamente las remesas, que alcanzaron 64 mil millones de dólares, y las exportaciones manufactureras (+1.2%), que sostuvieron el comercio exterior pese a la contracción en construcción (-2.5%).

Aunque el PIB per cápita se mantuvo en niveles similares a 2017 debido al crecimiento poblacional, el desempeño superó las expectativas del consenso (0.6-0.7%) y evitó una recesión técnica. Analistas destacan que el IGAE logístico aceleró en diciembre, sumado al consumo navideño, como catalizadores del cierre positivo.

Comparación histórica y contexto global

Con este 0.8%, México se posiciona por debajo de su crecimiento potencial estimado del 2%, pero por encima de economías emergentes similares afectadas por volatilidades similares. Comparado con años previos, representa una desaceleración desde el 3.2% de 2023 y 1.2% de 2024, aunque mantiene estabilidad macroeconómica con inflación controlada (4.2%) y finanzas públicas sostenibles.

En el contexto global, el avance es comparable al de Brasil (0.9%) y superior al de Argentina (-2.5%), reflejando la fortaleza del T-MEC y la diversificación de exportaciones no petroleras. Para 2026, las proyecciones apuntan a un rebote al 1.6%, impulsado por recortes de tasas y mayor inversión extranjera directa.

Perspectivas y retos hacia adelante

El dato del INEGI confirma la capacidad de la economía para crecer en entornos adversos, pero subraya la necesidad de fortalecer la inversión fija bruta (que solo avanzó 0.2%) y diversificar más allá de manufacturas y automotriz, que representan el 40% de las exportaciones. Sectores como energía renovable y nearshoring podrían ser motores clave si se resuelven cuellos de botella regulatorios.

Gobierno y analistas coinciden en que el repunte del cuarto trimestre abre una ventana para políticas que estimulen la generación de empleos formales (450 mil puestos en 2025) y reduzcan la brecha con el potencial económico. México cierra así 2025 con un crecimiento modesto pero sólido, listo para capitalizar oportunidades en un 2026 de recuperación gradual.

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