Abril no solo trae vacaciones, también pone a correr a miles de personas físicas ante el SAT. La declaración anual del ejercicio 2025 debe presentarse del 1 al 30 de abril de 2026, y aunque no todas las personas están obligadas, sí hay varios perfiles que deben cumplir este trámite para evitar multas y, en algunos casos, incluso recuperar saldo a favor.
Entre quienes sí deben declarar están las personas que tuvieron dos o más patrones al mismo tiempo, quienes dejaron de trabajar antes del 31 de diciembre, quienes recibieron ingresos adicionales además de su salario, ingresos del extranjero o de empleadores sin retención, así como quienes obtuvieron más de 400 mil pesos anuales. También están obligados quienes cobran por honorarios, rentan inmuebles, realizan actividades empresariales, operan en plataformas tecnológicas o perciben ingresos por intereses, dividendos o venta de bienes.
El SAT también precisa que algunas personas físicas del Régimen Simplificado de Confianza (Resico) pueden quedar relevadas de presentar la anual, de conformidad con la RMF 2026; aun así, pueden presentarla de manera voluntaria si así lo desean. Esa precisión es importante, porque buena parte de la confusión cada abril nace justo de asumir que toda persona asalariada debe declarar, cuando la obligación depende del tipo de ingreso, el monto y la situación fiscal de cada contribuyente.
Para hacer el trámite, la vía principal es en línea, a través del portal del SAT, donde se puede ingresar con RFC y Contraseña o con e.firma, según el caso. El micrositio oficial señala que la declaración puede presentarse los siete días de la semana, las 24 horas del día durante abril, y además el sistema incluye información precargada para facilitar el proceso.
La parte que más interesa a muchas personas no es solo cumplir, sino saber si pueden obtener una devolución. Presentar la anual no solo evita sanciones: también puede abrir la puerta a un saldo a favor si el contribuyente cuenta con deducciones personales aplicables o retenciones mayores a las que correspondían. Por eso, para algunos contribuyentes abril no solo es un mes de obligación fiscal, sino también una oportunidad para recuperar dinero.
En otras palabras, el mensaje para este arranque de abril es simple: no todo mundo está obligado, pero quien sí lo esté no debería dejar el trámite para el último minuto. Con la fecha límite encima y el sistema ya habilitado, la declaración anual volvió a convertirse en uno de esos pendientes que pueden pesar tanto en el bolsillo como en la tranquilidad.


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