Comité científico detecta potencial para fracking en seis estados de México

El Comité Científico sobre Soberanía Energética presentó diez recomendaciones para evaluar la posible extracción de gas natural no convencional en México, pero aclaró que todavía no existe una autorización definitiva para iniciar proyectos de fracking.

La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el Gobierno comenzará una etapa de estudios científicos y técnicos para conocer la viabilidad de los yacimientos, la disponibilidad de agua salada y sus posibles impactos ambientales y sociales. La mandataria aseguró que cualquier decisión posterior dependerá de los resultados obtenidos.

Aunque algunos encabezados señalaron que el grupo de especialistas “autorizó” el fracking, el propio informe establece una serie de condiciones que deberán cumplirse antes de considerar cualquier actividad de producción.

La primera fase consistirá en perforar pozos de monitoreo en zonas de Coahuila y Tamaulipas para verificar si existen depósitos profundos de agua salada que puedan utilizarse durante la fracturación hidráulica, sin recurrir a fuentes destinadas al consumo humano.

También deberá demostrarse que dichos depósitos no mantienen comunicación con los acuíferos superficiales de agua dulce. Después se analizará la cantidad real de gas disponible, su viabilidad económica y los posibles efectos sobre las comunidades y los ecosistemas.

Sheinbaum indicó que el Gobierno presentará nuevos resultados aproximadamente en dos meses, una vez que concluyan los primeros estudios sobre el agua.

El análisis identificó recursos prospectivos de gas no convencional en tres grandes cuencas: Burgos, Sabinas-Burro-Picachos y Tampico-Misantla.

Estas zonas abarcan áreas de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla, aunque la existencia de recursos prospectivos no significa que todo ese territorio pueda o deba ser explotado.

Los especialistas estimaron un potencial de alrededor de 141.5 billones de pies cúbicos, pero advirtieron que esa cifra todavía debe confirmarse mediante estudios geológicos y perforaciones exploratorias.

Uno de los puntos más relevantes del dictamen es la recomendación de prohibir la extracción de gas no convencional en la cuenca Tampico-Misantla, localizada principalmente entre Tamaulipas y Veracruz, con presencia en regiones de San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla.

El comité consideró factores como la densidad poblacional, la presencia de comunidades indígenas, la biodiversidad, las actividades productivas y los posibles riesgos para las fuentes de agua.

Por el momento, los estudios de viabilidad se concentrarían en Burgos y Sabinas-Burro-Picachos, principalmente en áreas del norte del país con menor densidad poblacional.

El grupo integrado por 54 especialistas, tecnólogos y humanistas presentó sus conclusiones por consenso después de analizar aspectos de ingeniería, agua, salud, impacto ambiental, economía y planeación energética.Las recomendaciones son:

  1. Acelerar el desarrollo de energías renovables para generar electricidad.
  2. Implementar programas nacionales de eficiencia energética.
  3. Aumentar la producción de gas convencional y reducir la quema de gas asociado a la extracción petrolera.
  4. Prohibir el aprovechamiento de gas no convencional en Tampico-Misantla.
  5. Confirmar la existencia de agua salada profunda o utilizar agua residual, sin afectar acuíferos de consumo humano.
  6. Comprobar mediante estudios geológicos el volumen real de gas disponible.
  7. Emplear tecnologías y aditivos menos contaminantes, reciclar el agua y manejar adecuadamente los residuos.
  8. Realizar consultas previas, libres e informadas con las comunidades.
  9. Impulsar proveedores locales, empleos regionales y actividades económicas de las zonas involucradas.
  10. Crear un sistema externo e independiente para vigilar acuíferos, consumo de agua, sismicidad y daños ambientales.

Sheinbaum reconoció que anteriormente se pronunció contra la extracción de gas no convencional, pero sostuvo que actualmente existen tecnologías que permiten utilizar agua salada o residual, reciclar parte del líquido y reducir el uso de sustancias químicas altamente contaminantes.

La Presidenta señaló que las técnicas anteriores empleaban grandes cantidades de agua dulce y compuestos dañinos, por lo que el análisis actual deberá determinar si los métodos disponibles realmente disminuyen esos riesgos.

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