La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció un cambio en la fabricación de la moneda de 10 pesos, que dejará de elaborarse con la composición metálica utilizada hasta ahora para incorporar una nueva aleación de acero inoxidable y níquel, con el objetivo de reducir costos de producción y garantizar el abasto de piezas circulantes.
La modificación quedó establecida mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y forma parte de una actualización técnica a la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos, sin que ello afecte el valor, la aceptación o el poder liberatorio de la moneda.
Las monedas de 10 pesos que se acuñen a partir de la entrada en vigor de la reforma conservarán:
- El mismo diseño general.
- Su curso legal en todo el país.
- Su uso para cualquier tipo de pago.
El cambio se concentra únicamente en la composición metálica del anillo perimétrico y del núcleo, utilizando materiales más resistentes y de menor costo para su fabricación.
De acuerdo con Hacienda, la actualización responde al incremento en los costos internacionales de algunos metales utilizados tradicionalmente en la acuñación de monedas, así como a la necesidad de hacer más eficiente la producción de numerario.
Las monedas de 10 pesos que actualmente circulan seguirán siendo válidas y podrán utilizarse con normalidad en todo el territorio nacional.Las nuevas piezas coexistirán con las ya existentes, por lo que no será necesario cambiarlas en bancos ni realizar ningún trámite para seguir utilizándolas.
La SHCP explicó que el ajuste permitirá disminuir los costos de fabricación, fortalecer el suministro de monedas y garantizar la disponibilidad de efectivo para la población.
Además, la nueva aleación ofrece mejores condiciones de durabilidad y facilita el proceso de acuñación sin modificar las características que permiten identificar la moneda.
Especialistas señalan que este tipo de actualizaciones son comunes en distintos países, donde los bancos centrales modifican periódicamente la composición de las monedas para adaptarse a las variaciones en el precio de los metales y mantener la eficiencia en la producción.
El cambio también busca evitar que el valor del metal utilizado supere el valor nominal de la moneda, un fenómeno que puede elevar significativamente los costos de acuñación.
La Secretaría de Hacienda aclaró que no habrá afectaciones para comercios, instituciones financieras ni usuarios, ya que ambas versiones de la moneda mantendrán el mismo valor y circularán de manera simultánea.


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