En un giro que sorprendió a varios analistas financieros, el Banco de México (Banxico) revisó al alza su estimación de crecimiento para la economía nacional en este 2026. El instituto central ajustó su pronóstico del Producto Interno Bruto (PIB) en 1.6 puntos porcentuales, dejando la expectativa de crecimiento en una franja más alentadora que la presentada en meses anteriores. Este movimiento técnico llega en un momento clave para la narrativa económica del gobierno de Claudia Sheinbaum, que busca consolidar la estabilidad financiera tras un 2025 marcado por la incertidumbre comercial con Estados Unidos.
La revisión al alza responde a una combinación de factores que Banxico identificó en su más reciente análisis: la solidez del mercado laboral, el dinamismo del consumo interno, el comportamiento positivo de las remesas y el récord histórico de Inversión Extranjera Directa anunciado apenas ayer por la Secretaría de Economía. Estos elementos han inyectado confianza en los modelos de proyección, permitiendo que el banco central corrija su estimación hacia el terreno positivo, aunque con la advertencia de que los riesgos externos siguen latentes.
Entre los factores que mantienen la cautela del organismo autónomo destacan la incertidumbre arancelaria proveniente de Washington, las presiones inflacionarias globales y la volatilidad del tipo de cambio peso-dólar. Banxico recordó que la economía mexicana no está exenta de los vaivenes geopolíticos y comerciales, especialmente en un año donde la renegociación del T-MEC y la política industrial de Estados Unidos siguen siendo variables de primer orden que pueden modificar cualquier pronóstico en cuestión de semanas.
El anuncio coincide con el ciclo de recortes a la tasa de interés que el banco central ha venido instrumentando para estimular el crédito y la inversión productiva, buscando el balance entre contener la inflación y no asfixiar el crecimiento. Los analistas del sector privado recibieron con cautela optimista el ajuste, señalando que la mejora en el pronóstico es coherente con los indicadores de alta frecuencia disponibles, pero insistiendo en que la segunda mitad del año podría presentar mayores nubarrones si se materializan las amenazas arancelarias del norte.
Para los ciudadanos de a pie en la Ciudad de México, esta revisión al alza representa una señal importante: más crecimiento implica mayor posibilidad de empleo formal, acceso a crédito y estabilidad en los precios. Aunque las cifras macroeconómicas suelen parecer lejanas al bolsillo cotidiano, el pronóstico de Banxico actúa como termómetro de la salud económica del país. Con el nuevo dato en mano, el gobierno federal tendrá más argumentos para defender su modelo de desarrollo frente a los mercados, aunque el reto de convertir el crecimiento en bienestar real para todos los sectores sigue siendo la tarea pendiente más importante.


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