Banxico baja la tasa de interés a 6.75% pese a la inflación en México

El Banco de México sorprendió este jueves al recortar su tasa de interés en 25 puntos base, para dejarla en 6.75%, en una decisión que no fue unánime y que llega en un momento en el que la inflación todavía no termina de dar tregua. El ajuste tomó por sorpresa a parte del mercado, justo cuando la inflación general de la primera quincena de marzo repuntó a 4.63%.

El dato no es menor: la tasa de referencia es la que marca el costo del dinero en la economía. Cuando baja, en teoría, pueden aliviarse gradualmente los costos de financiamiento para empresas y personas, aunque ese efecto no siempre se siente de inmediato en tarjetas, hipotecas o préstamos. En esta ocasión, Banxico optó por aflojar un poco el freno monetario, aun con un panorama inflacionario que sigue mostrando focos amarillos.

La discusión dentro de la Junta de Gobierno estuvo dividida. La decisión fue de 3 votos contra 2, destacando un desacuerdo interno como uno de los elementos centrales del anuncio. Es decir: no hubo consenso pleno sobre si este era el mejor momento para recortar, lo que refleja que dentro del propio banco central persisten dudas sobre la velocidad con la que debe relajarse la política monetaria.

Según Banxico justificó su movimiento por varios factores: los niveles observados del tipo de cambio, la debilidad de la actividad económica y el grado de restricción monetaria acumulado en meses anteriores. Además, el banco central mantuvo su previsión de que la inflación converja al objetivo de 3% hacia el segundo trimestre de 2027, aunque hizo ajustes menores en sus proyecciones para este año.

Tras el anuncio, el tipo de cambio se ubicó alrededor de 17.90 pesos por dólar. En términos políticos y económicos, la señal es clara: Banxico considera que ya hay espacio para seguir bajando la tasa, pero no sin riesgos. El problema es que el bolsillo ciudadano todavía vive otra realidad, con alimentos y productos básicos que siguen presionando el gasto diario.

En otras palabras, el recorte puede leerse como una apuesta por darle un poco de oxígeno a la economía mexicana, pero sin cantar victoria sobre la inflación. Menor tasa no significa automáticamente vida más barata, y ahí está el punto fino del debate: mientras el banco central busca equilibrar crecimiento y estabilidad, millones de personas siguen preguntándose algo mucho más simple y más duro: cuándo se va a notar de verdad en su bolsillo.

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