Autoridades federales aseguraron un arsenal de 210 armas de fuego procedentes de Texas, Estados Unidos, que presuntamente tenía como destino grupos del crimen organizado en México, informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Durante el operativo fueron detenidas tres personas.
El aseguramiento se llevó a cabo en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, sobre la carretera Nuevo Laredo-Monterrey, uno de los principales corredores que conectan la frontera con el área metropolitana de Monterrey. La acción fue resultado de labores de inteligencia dirigidas a identificar rutas utilizadas para introducir armamento ilegal al país.
Del total decomisado, 195 eran armas largas y 15 armas cortas. Además, las autoridades localizaron 93 cargadores y aseguraron dos semirremolques y dos vehículos relacionados con el traslado del arsenal.
Las armas eran transportadas desde territorio texano y, según las investigaciones preliminares, serían entregadas a organizaciones criminales que operan en México. Hasta el momento las autoridades no han identificado públicamente qué grupo delictivo recibiría el cargamento.
En el despliegue participaron elementos de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República, en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la SSPC y la Guardia Nacional.
García Harfuch destacó que el operativo permitió avanzar en la identificación y desarticulación de las rutas empleadas para el tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos hacia territorio mexicano, uno de los temas centrales de la agenda bilateral de seguridad.
El secretario planteó que la cooperación entre ambos países debe operar en las dos direcciones: México mantiene acciones para impedir el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, mientras Washington debe reforzar las medidas contra el traslado ilegal de armamento hacia territorio mexicano.
“La responsabilidad compartida exige frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, pero también detener […] el flujo de armas”, sostuvo García Harfuch después de informar sobre el decomiso.
El problema ha sido señalado reiteradamente por el Gobierno federal. El pasado 11 de agosto, Harfuch informó que desde octubre de 2024 hasta el cierre de julio de 2026 se habían asegurado 32 mil 800 armas de fuego en México y afirmó que más del 80% de las armas decomisadas provenían de Estados Unidos.
Meses antes, el Gabinete de Seguridad había reportado que cerca de 78% de las casi 30 mil armas aseguradas hasta mayo tenían procedencia estadounidense, una cifra que colocó nuevamente el tráfico transfronterizo de armamento entre los principales puntos de discusión en materia de seguridad.
Los datos estadounidenses también muestran la dimensión del fenómeno. La Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) registró 32 mil 144 armas recuperadas en México y enviadas para rastreo durante 2025. De ellas, 22 mil 817 fueron identificadas como fabricadas en Estados Unidos o legalmente importadas previamente a ese país. La propia agencia advierte que esas armas rastreadas no constituyen una muestra representativa de todas las utilizadas por grupos criminales.
El Gobierno mexicano ha insistido en incorporar el combate al tráfico de armas al mismo nivel que otras prioridades bilaterales, como el narcotráfico, el fentanilo, el lavado de dinero y las operaciones financieras de las organizaciones criminales.
Las tres personas detenidas quedaron a disposición de las autoridades ministeriales, que deberán determinar su situación jurídica y profundizar las investigaciones para conocer el origen preciso del cargamento, la ruta utilizada y quiénes serían los destinatarios de las 210 armas.


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