La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) desplegó mil 600 efectivos del Ejército Mexicano en el estado de Sinaloa para contener una nueva ola de violencia y reforzar la seguridad en los municipios de Culiacán y Mazatlán. El operativo ocurre tras el ataque armado contra dos diputados locales de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya, hecho que encendió las alertas federales y derivó en el envío urgente de tropas a la entidad.
De acuerdo con información oficial, los mil 600 elementos —entre ellos 90 integrantes del Cuerpo de Fuerzas Especiales— fueron trasladados vía aérea en cuatro aeronaves de transporte pesado de la Fuerza Aérea Mexicana, que aterrizaron la mañana de este jueves en Mazatlán para después distribuir al personal entre ese municipio y Culiacán. La misión de los militares será realizar patrullajes, operativos tácticos y acciones de disuasión en zonas estratégicas, en coordinación con autoridades estatales y municipales.
La Sedena señaló que este reforzamiento se integra al despliegue ya existente de la III Región Militar y la Novena Zona Militar, con el objetivo de inhibir actividades ilícitas de grupos delictivos con presencia en la región. El gobierno federal busca así recuperar la tranquilidad en áreas que han registrado hechos de violencia recurrente, como ataques armados, levantones y agresiones directas contra actores políticos.
Las autoridades militares subrayaron que todas las acciones se realizarán en apego a la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza y con respeto a los derechos humanos de la población civil. La presencia de tropas federales incluye Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, que se coordinarán para ampliar la vigilancia terrestre y aérea, reforzar puntos de revisión y mejorar los tiempos de respuesta ante eventuales emergencias.
En el contexto de la escalada de violencia y el atentado contra los legisladores, el mensaje del gobierno es que el Estado no cederá territorio frente a la delincuencia organizada y que el despliegue de fuerzas federales será parte de una estrategia sostenida, sujeta a evaluación en los próximos días. Para los habitantes de Culiacán y Mazatlán, la llegada de militares fuertemente armados representa tanto una esperanza de mayor seguridad como el recordatorio de que la disputa criminal sigue activa en uno de los estados históricamente más golpeados por el narcotráfico.



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