Venezuela tiene desde este lunes a Delcy Rodríguez como nueva presidenta encargada, tras la captura y traslado a Estados Unidos de Nicolás Maduro, en una transición inédita marcada por la presión de Washington y el intento del chavismo de mantener el control interno. En su primer mensaje como jefa de Estado, Rodríguez hizo un llamado directo a Donald Trump y al gobierno estadounidense para construir una relación basada en el “respeto, la paz y el diálogo”, y los invitó a trabajar en una agenda de cooperación.
La exvicepresidenta ejecutiva, de 56 años, juró el cargo como presidenta encargada ante la Asamblea Nacional de mayoría oficialista, en un acto encabezado por su hermano Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento. La designación se produjo luego de que el Tribunal Supremo de Justicia le ordenara asumir la jefatura del Estado por 90 días prorrogables, ante la “ausencia absoluta” de Maduro tras su captura en una operación militar de Estados Unidos. “Vengo con dolor por el sufrimiento causado al pueblo venezolano y por el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores”, dijo durante su discurso.
En un giro de tono frente a sus frecuentes mensajes de confrontación, Rodríguez difundió un comunicado y un video en el que reafirmó la “vocación de paz” de Venezuela y afirmó que el país “aspira a desarrollarse sin amenazas externas”. “Presidente Donald Trump: nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra”, señaló, antes de invitar formalmente a Estados Unidos a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, dentro del marco de la legalidad internacional”. Añadió que sueña con una Venezuela que se convierta en una “gran potencia donde todos los venezolanos de bien puedan encontrarse”.
El mensaje llega después de que Trump y altos funcionarios de su gobierno expresaran que están dispuestos a colaborar con Rodríguez en una eventual transición, a diferencia de la postura que mantenían frente a Maduro. Reportes de prensa señalan que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha sostenido contactos con la nueva mandataria, a quien la Casa Blanca ve como una figura con la que podría negociar reformas políticas y garantías para una salida controlada de la crisis. Al mismo tiempo, sectores de la oposición venezolana recelan de que el relevo solo suponga “madurismo sin Maduro”, con el aparato chavista intacto.
En el plano internacional, la Unión Europea anunció que mantendrá canales de comunicación con el gobierno de Rodríguez para “defender sus intereses y principios”, al tiempo que insistió en la necesidad de elecciones libres, liberación de presos políticos y respeto a los derechos humanos. Países aliados de Estados Unidos han saludado la captura de Maduro y ven en Rodríguez una posible pieza puente hacia una transición, mientras otros gobiernos latinoamericanos y organismos multilaterales han expresado preocupación por la legitimidad de la intervención militar estadounidense y reclaman que cualquier salida se enmarque en el derecho internacional.
Dentro de Venezuela, Delcy Rodríguez enfrenta el reto de gobernar en un escenario de enorme incertidumbre, con la economía golpeada, parte de la estructura chavista replegada y una oposición que exige claridad sobre el calendario político. Analistas señalan que sus llamados a respeto y diálogo con Estados Unidos responden tanto a la necesidad de aliviar sanciones y recomponer la economía, como a la urgencia de evitar una mayor escalada militar tras la captura de Maduro. Su margen de maniobra, advierten, dependerá de la respuesta de Washington, del apoyo real de las Fuerzas Armadas y de hasta dónde esté dispuesta a ceder poder la vieja guardia del chavismo.



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