El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, sostuvieron en la Casa Blanca su primer encuentro cara a cara tras un año de fuertes tensiones, con el objetivo declarado de “reparar” la relación bilateral y relanzar la cooperación en seguridad y narcotráfico. La reunión, que se extendió por más de dos horas a puerta cerrada y sin ceremonia oficial de recepción, buscó bajar el tono a los cruces públicos en los que Trump llegó a insinuar que Petro favorecía el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
El eje central del encuentro fue la lucha contra el narcotráfico, una prioridad de seguridad nacional para Washington y un punto clave de la agenda de Petro, que ha defendido un enfoque distinto al de la “guerra contra las drogas” tradicional. Mientras Estados Unidos insiste en la erradicación de cultivos de coca y el control de la oferta, el mandatario colombiano ha abogado por reducir la demanda, sustituir cultivos con alternativas económicas para campesinos y priorizar la paz en los territorios, postura que generó fricciones con la Casa Blanca durante el último año.
En un gesto que muchos interpretan como señal de buena voluntad hacia Washington, el gobierno de Petro reanudó las extradiciones de capos del narcotráfico y, horas antes de la reunión, envió a Estados Unidos a Andrés Felipe Marín Silva, alias “Pipe Tuluá”, señalado como jefe de la banda criminal La Inmaculada. La operación marcó un giro respecto a la suspensión temporal de extradiciones que Bogotá había decretado en el marco de sus intentos de negociación con grupos armados y organizaciones criminales.
Trump, por su parte, aseguró tras el encuentro que ahora mantiene una “buena relación” con Petro y reveló que ambos gobiernos están “colaborando” para levantar algunas sanciones que Washington impuso previamente a actores colombianos y a aliados regionales, en particular en el contexto de la crisis de Venezuela. El presidente estadounidense afirmó que “hablaron de la droga” y de la necesidad de impedir que “una enorme cantidad” de cocaína y otras sustancias siga llegando desde Colombia, pero evitó repetir las acusaciones personales que había lanzado meses atrás contra su par colombiano.
Según fuentes citadas por medios internacionales, Petro aprovechó la cita para proponer que los Ejércitos de ambos países trabajen juntos en operaciones contra el narcotráfico, siempre bajo un marco de respeto a la soberanía colombiana y prioridad a la protección de la vida civil. El mandatario sudamericano también reiteró su llamado a revisar las sanciones económicas en la región y a apoyar salidas negociadas en conflictos como el venezolano, argumentando que las medidas punitivas han agravado las crisis humanitarias sin lograr los resultados políticos buscados.
Pese al tono más conciliador, analistas señalan que el encuentro deja más preguntas que respuestas sobre el rumbo de la relación bilateral. Si bien la Casa Blanca habla de “reencauzar” la alianza estratégica, persisten diferencias profundas en temas como el modelo de lucha antidrogas, el papel de Estados Unidos en operaciones militares en el Caribe y la certificación de Colombia como país cooperante, que Trump llegó a retirar en meses recientes. En todo caso, la reunión marca el inicio de una nueva fase de diálogo en la que ambos gobiernos intentarán equilibrar la presión de Washington por resultados duros en seguridad con la apuesta de Petro por una agenda más social y territorial en la región andina.



Deja una respuesta