El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, acordaron reunirse “pronto” en la Casa Blanca, en Washington, tras una primera llamada telefónica de alrededor de una hora que sirvió para bajar el tono de la tensión entre ambos gobiernos y abrir una ruta de diálogo. La conversación se produjo después de días de duras declaraciones, en los que Trump llegó a sugerir una posible operación militar en Colombia similar a la de Venezuela, y Petro respondió hablando de “amenaza ilegítima” y defendiendo la soberanía colombiana.
En su mensaje en Truth Social, Trump afirmó que fue “un gran honor” hablar con Petro, quien lo llamó “para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido”, y aseguró que espera recibirlo “próximamente” en la Casa Blanca. El mandatario estadounidense indicó que encargó al secretario de Estado, Marco Rubio, y a la canciller colombiana, Rosa Yolanda Villavicencio, la organización del encuentro en Washington.
Del lado colombiano, Petro confirmó la llamada y destacó que el diálogo permitió “restablecer de inmediato la comunicación entre ambos gobiernos”, en un contexto marcado por la captura de Nicolás Maduro y las advertencias de Washington sobre posibles acciones contra cualquier país que facilite el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. El presidente colombiano sostuvo que defendió su política antidrogas —centrada en sustitución de cultivos y enfoque social— y reiteró que su mandato es legítimo y respaldado por el voto popular, frente a cualquier insinuación de intervención.
Uno de los puntos clave de la conversación fue el conflicto con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Según el ministro del Interior colombiano, Armando Benedetti, Petro y Trump “se comprometieron a hacer acciones conjuntas” para golpear a la guerrilla, especialmente en la porosa frontera con Venezuela, donde el ELN se refugia tras los combates con la fuerza pública. El gobierno colombiano, que tuvo negociaciones de paz fallidas con el ELN y mantiene congelado el diálogo desde hace un año, ve en la cooperación con Washington una posible herramienta para presionar militarmente a la organización, siempre que se respete el derecho internacional.
La llamada también abordó el impacto regional de la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Maduro, así como la preocupación de Petro por lo que considera una “ambición extractiva” detrás de ataques a países petroleros, que desatiende la crisis climática. El presidente colombiano insistió en que cualquier estrategia de seguridad hemisférica debe ir de la mano con políticas para enfrentar el cambio climático y la protección de la Amazonia, temas que ya había planteado previamente a la administración de Joe Biden.
Aunque no hay fecha precisa para la reunión, ambas partes señalan que el encuentro en Washington tendrá lugar “en un futuro próximo” y se perfila como un momento decisivo para redefinir la relación bilateral en materia de drogas, seguridad fronteriza y democracia en la región. Analistas advierten que, más allá del cambio de tono, persisten desconfianzas profundas: Trump ha cuestionado la eficacia de la política antidrogas de Petro, mientras en Bogotá preocupa que la cooperación se traduzca en operaciones unilaterales o presiones que vulneren la soberanía colombiana.



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