Trump impone aranceles a Canadá tras fracasar las negociaciones comerciales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que elevará al 50% los aranceles sobre automóviles, camiones, autopartes y acero provenientes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027. La medida, difundida a través de su red social Truth Social, representa una nueva escalada en la guerra comercial entre ambos países después de que las negociaciones para alcanzar un acuerdo colapsaran el viernes 21 de agosto.

“A partir del 1 de enero de 2027, los aranceles a todos los automóviles, camiones, grandes y pequeños, autopartes y al acero aumentarán a 50%”, escribió Trump, quien añadió que “si se fabrican en EE. UU., no habrá aranceles”. El mandatario acusó a Canadá de “estafar a Estados Unidos durante años” y justificó la decisión como una respuesta al fracaso de las conversaciones comerciales.

Fracaso de última hora

Las negociaciones entre Washington y Ottawa se rompieron el viernes por la noche, apenas horas antes de que entraran en vigor nuevos gravámenes del 50% sobre productos canadienses valorados en alrededor de 20,000 millones de dólares, equivalentes al 5.5% de las exportaciones totales de Canadá hacia su vecino del sur. El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó la propuesta estadounidense como un “mal acuerdo” y anunció que su país responderá con aranceles recíprocos “dólar por dólar”.

Según filtraciones a medios especializados, Washington había accedido a reducir los aranceles sobre automóviles canadienses al 15% y a bajar del 50% al 25% los gravámenes sobre acero y aluminio, a cambio de concesiones que Ottawa consideró insuficientes. El representante comercial de Estados Unidos, Jameson Greer, aseguró que Canadá “se negó a cerrar el acuerdo bajo los términos pactados” y confirmó que no hay nuevas conversaciones previstas.

Represalias canadienses

En respuesta, Carney anunció que las contramedidas canadienses entrarán en vigor el 8 de septiembre y se concentrarán en sectores como el acero, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pasta y papel, y electrónica. El monto de estas tarifas será equivalente al de los aranceles estadounidenses, siguiendo la estrategia de “dólar por dólar” que Ottawa ha mantenido desde el inicio de la disputa comercial en febrero de 2025.

Hasta ahora, Canadá ha impuesto aranceles a productos estadounidenses por valor de miles de millones de dólares, incluyendo bebidas alcohólicas, cemento, ropa y equipos deportivos como palos de hockey. El gobierno canadiense también ha buscado diversificar sus mercados de exportación y fortalecer sus lazos comerciales con otros socios, aunque Estados Unidos sigue siendo su principal destino comercial.

Impacto en la industria automotriz

La nueva ronda de aranceles afecta de manera directa a la industria automotriz integrada de ambos países, donde las autopartes cruzan la frontera múltiples veces durante el proceso de ensamblaje. Analistas advierten que el aumento al 50% podría encarecer significativamente los vehículos producidos en Canadá y reducir la competitividad de las plantas manufactureras en territorio canadiense.

Trump precisó que los vehículos fabricados en Estados Unidos no estarán sujetos a los nuevos gravámenes, una medida que busca incentivar a las empresas a trasladar su producción a territorio estadounidense. Sin embargo, expertos señalan que la fragmentación de las cadenas de suministro podría generar costos adicionales tanto para productores como para consumidores finales.

Futuro del T-MEC en duda

La disputa comercial ocurre en un contexto de incertidumbre sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Trump se negó el mes pasado a renovar automáticamente el acuerdo y anunció que sometería su revisión a evaluaciones anuales, una decisión que ha generado preocupación en Ottawa y Ciudad de México sobre la estabilidad del marco comercial trilateral.

Con la entrada en vigor de los aranceles del 50% y las represalias canadienses programadas para septiembre, la relación comercial entre Estados Unidos y Canadá alcanza su punto más bajo en décadas. La escalada tarifaria podría tener repercusiones duraderas en la integración económica de América del Norte y en la confianza de los inversionistas en la región.

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