La colisión de dos trenes de alta velocidad en la localidad de Adamuz, provincia de Córdoba, se convirtió en la peor tragedia ferroviaria en España en la última década, con un saldo provisional de 39 personas muertas y más de 150 heridas, según las autoridades andaluzas y el gobierno central. El siniestro ocurrió la tarde del domingo, alrededor de las 19:40 horas, cuando un tren de la operadora Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid con 317 pasajeros, descarriló en sus últimos vagones e invadió la vía contigua, por donde circulaba un convoy Alvia de Renfe hacia Huelva.
El impacto entre ambos trenes provocó el descarrilamiento de varios coches, algunos de los cuales quedaron volcados y fuertemente deformados, lo que complicó las labores de rescate. Equipos de emergencia, bomberos, Guardia Civil, servicios sanitarios y unidades de Protección Civil trabajaron durante la noche y la madrugada para excarcelar cuerpos, atender a los heridos y trasladarlos a hospitales de Córdoba y Andújar, mientras se instaló un hospital de campaña en la zona para tratar a decenas de lesionados leves.
De los 152 heridos reportados, al menos 48 permanecen hospitalizados, 12 de ellos en la UCI, incluidos varios menores, de acuerdo con el último balance del gobierno andaluz. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, advirtió que la cifra de víctimas mortales podría aumentar porque uno de los vagones siniestrados quedó “muy deteriorado” y aún se revisa su interior con apoyo de equipos especializados.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, calificó el suceso como un accidente “tremendamente extraño”. Explicó que el siniestro se produjo en un tramo recto, con una vía recientemente renovada y un tren “relativamente nuevo”, por lo que pidió no especular sobre las causas hasta que concluya la investigación de la comisión técnica de accidentes ferroviarios, que podría tardar al menos un mes en ofrecer conclusiones preliminares.
La Fiscalía abrió diligencias para determinar posibles responsabilidades penales y se analizan datos de la caja negra de los trenes, las condiciones de la vía y el protocolo de circulación en el momento del choque. Mientras tanto, el tráfico ferroviario en el tramo afectado permanece suspendido y Renfe e Iryo han habilitado rutas alternativas por carretera y desvíos para los pasajeros, además de habilitar líneas de atención a familiares.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se trasladó a la zona del accidente y expresó su “profundo dolor” por la tragedia, declarando que España vive un día de “luto y conmoción”. Sánchez, junto con autoridades autonómicas y locales, rindió homenaje a las víctimas y reconoció el trabajo de los servicios de emergencia, al tiempo que garantizó que se investigará “hasta el final” lo ocurrido para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.



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