Nicolás Maduro se declaró inocente de los cargos de narcotráfico que enfrenta en Estados Unidos durante su primera comparecencia ante un juez federal en Nueva York, donde afirmó que sigue siendo presidente de Venezuela y se describió como “un hombre decente” y “prisionero de guerra”. En la audiencia, celebrada tras su detención en Caracas la madrugada del sábado 3 de enero por un grupo de élite del ejército estadounidense, el dirigente venezolano aseguró que fue “secuestrado” en su propio país y que resultó con algunas lesiones durante el operativo.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante el juez Alvin K. Hellerstein, ante quien se declararon “no culpables” de cuatro cargos relacionados con narcotráfico, imputados por fiscales del Distrito Sur de Nueva York. De acuerdo con la acusación actualizada, ambos forman parte de una presunta estructura criminal que habría conspirado para introducir grandes volúmenes de cocaína a territorio estadounidense, en coordinación con otros funcionarios venezolanos y grupos criminales. El Departamento de Justicia sostiene que, para 2020, el gobierno de Maduro habría participado en el tráfico de entre 200 y 250 toneladas de droga.Durante la audiencia, la defensa de Maduro, encabezada por el abogado Barry Pollack, informó que por ahora no solicitará libertad bajo fianza, aunque dejó abierta la posibilidad de hacerlo más adelante. Pollack, conocido por su papel central en el acuerdo que permitió la liberación de Julian Assange tras 15 años de litigios, señaló que su cliente enfrenta problemas médicos, mientras que la defensa de Cilia Flores, a cargo de Mark E. Donnelly, reportó que ella sufrió contusiones en las costillas durante el operativo en Caracas. Ambos penalistas cuentan con amplia experiencia en casos complejos de seguridad nacional, espionaje, delitos financieros y fiscales.
La acusación estadounidense involucra, además de Maduro y Flores, a su hijo Nicolás Ernesto Maduro Flores, al influyente dirigente chavista Diosdado Cabello, al exministro Ramón Rodríguez Chacín y al presunto capo Héctor Rusthenford Guerrero, “El Niño Guerrero”, identificado como líder del cártel del Tren de Aragua. Washington acusa al grupo de integrar o proteger al llamado Cártel de los Soles y de usar estructuras estatales para facilitar el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos. Desde 2020, Maduro ya enfrentaba una acusación formal similar, y el gobierno de Donald Trump había ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera a su captura.
En el plano político, Estados Unidos considera a Maduro un gobernante ilegítimo desde las cuestionadas elecciones de 2018, y la operación de captura ha abierto un intenso debate entre expertos en derecho internacional. Diversos especialistas han cuestionado la legalidad de la acción extraterritorial, al advertir que podría suponer un precedente de ruptura con el orden internacional basado en normas y respeto a la soberanía. Tras la declaración de no culpabilidad, el juez Hellerstein fijó para el 17 de marzo la siguiente audiencia en la misma corte, mientras Maduro solicitó formalmente una visita consular y fue trasladado, junto con Cilia Flores, bajo fuerte resguardo de la DEA al Metropolitan Detention Center de Brooklyn, donde permanecerán recluidos mientras avanza el proceso.



Deja una respuesta