La familia de Lorenzo Salgado Araujo, mexicano muerto durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Houston, pidió una investigación independiente, exhaustiva y transparente sobre lo ocurrido. Sus hijos rechazaron la versión oficial y sostuvieron que su padre “no merecía morir”, al tiempo que reclamaron conocer con precisión qué pasó durante el incidente. La exigencia se suma a la presión diplomática que ya ejerce el gobierno mexicano por la muerte de connacionales en acciones relacionadas con la agencia migratoria estadounidense.
De acuerdo con los testimonios difundidos por sus familiares, Salgado Araujo era un hombre trabajador, padre de familia y en proceso de regularizar su situación migratoria. Sus hijos aseguraron que acudía a laborar cuando ocurrió la agresión y defendieron que no existía justificación para el uso de la fuerza letal. La familia también expresó desconfianza ante la versión de las autoridades estadounidenses, que aseguran que el mexicano habría intentado evadir su detención y embestir a un agente, por lo que insistieron en una revisión ajena a las instancias involucradas.
Crece la presión diplomática
En paralelo, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) anunció que emprenderá acciones legales por la muerte del connacional y que solicitará apoyo a la Fiscalía General de la República para presentar denuncias penales contra quienes resulten responsables, tanto en instancias estatales de Estados Unidos como ante autoridades federales. El objetivo, explicó la Cancillería, es pasar del terreno diplomático al jurídico, con el fin de exigir una investigación formal sobre lo ocurrido y abrir la puerta a sanciones si se confirman violaciones a derechos humanos.
Roberto Velasco, representante de la SRE, detalló que México ya ha enviado 11 notas diplomáticas de protesta relacionadas con casos de connacionales fallecidos en contextos vinculados con ICE. Además, precisó que la administración mexicana considera indispensable agotar todas las vías institucionales para proteger a sus ciudadanos en Estados Unidos, particularmente ante hechos que han generado alarma entre organizaciones civiles y comunidades migrantes.
Un patrón que preocupa
Las autoridades mexicanas han señalado que 17 personas mexicanas han perdido la vida en acciones relacionadas con ICE, entre muertes ocurridas en centros de detención y otras durante operativos en territorio estadounidense. Este dato, expuesto por la propia Cancillería, ha reforzado la exigencia de revisar las condiciones en que se ejecutan las redadas y detenciones, así como los protocolos de uso de la fuerza aplicados por los agentes.
Organizaciones latinas y grupos defensores de migrantes advirtieron que el caso de Salgado Araujo no es un hecho aislado, sino parte de una serie de incidentes que requieren escrutinio internacional. Para estas agrupaciones, la falta de transparencia en torno a fallecimientos bajo custodia o durante operativos alimenta la sospecha de abusos y profundiza el temor entre la comunidad mexicana en Estados Unidos.
La familia del mexicano, por su parte, pidió que no se reduzca el caso a una estadística. Aseguró que buscará que se conozca la verdad y que se castigue a los responsables, si los hubo. Mientras tanto, el gobierno mexicano mantiene abiertas las vías diplomáticas, legales y consulares para acompañar el caso y dar seguimiento a una investigación que ahora apunta a convertirse en un nuevo frente de tensión bilateral.


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