La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, llamó a la Asamblea Nacional a aprobar reformas profundas en la legislación petrolera para abrir la puerta a la inversión extranjera y aprovechar el renovado interés de compañías, especialmente de Estados Unidos, tras el cambio de escenario político en Caracas. En su mensaje sobre el estado de la nación, la mandataria planteó que el país debe “dejar atrás dogmas” y asumir un modelo más flexible que permita nuevas asociaciones, capital privado y tecnología para recuperar la producción de crudo.
Rodríguez anunció que enviará al Parlamento una propuesta de reforma de la Ley de Hidrocarburos, con el objetivo de facilitar la entrada de nuevos socios, flexibilizar las reglas para empresas mixtas y simplificar trámites y restricciones a la inversión foránea. La jefa de Estado subrayó que, bajo el esquema actual, Venezuela ha perdido terreno frente a otros productores y que, en el contexto de sanciones y supervisión financiera de Washington, el país necesita “reglas claras, competitivas y transparentes” para atraer capital.
En su discurso, Rodríguez aseguró que **“cada dólar” de la renta petrolera y gasífera estará destinado prioritariamente a la recuperación del sistema de salud, muy golpeado por años de crisis. Detalló que el gobierno prepara un plan especial para hospitales y clínicas públicas, con énfasis en insumos, infraestructura y personal, y sostuvo que la nueva etapa petrolera debe tener un uso social explícito para ganar legitimidad interna.
Las propuestas llegan en medio de una compleja relación con Estados Unidos, que hoy controla de facto buena parte de las ventas de crudo venezolano como parte del esquema de sanciones y supervisión. Rodríguez afirmó que, pese a considerar que Washington “cruzó la línea roja” con el operativo que terminó con la captura de Nicolás Maduro, su administración no le teme a la diplomacia y está dispuesta a viajar a Washington para negociar un marco de cooperación energética y restablecer gradualmente las relaciones.
La mandataria reveló que ya sostuvo una conversación telefónica con el presidente Donald Trump, en la que abordaron una “agenda de trabajo bilateral” centrada en el petróleo, el levantamiento o flexibilización de sanciones y el posible retorno de representación diplomática entre ambos países. En paralelo, la empresa estatal PDVSA hizo llegar una carta a instancias estadounidenses proponiendo discutir exportaciones de crudo, mecanismos de pago y eventuales acuerdos de inversión.
Analistas citados por organizaciones civiles como Transparencia Venezuela advierten, no obstante, que cualquier apertura petrolera debe ir acompañada de controles anticorrupción, licitaciones abiertas y eliminación de cláusulas de confidencialidad, para evitar que la nueva ola de negocios repita viejos vicios. Consideran que el giro de Rodríguez marca el inicio de una política pragmática, que busca equilibrar la presión de Trump y los intereses de empresas extranjeras con la necesidad de mostrar que la renta petrolera se traducirá en mejoras concretas para la población venezolana.



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