La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos ordenó el cierre temporal del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, tras reportarse la incursión de drones presuntamente operados por cárteles mexicanos, lo que obligó a suspender por horas todos los vuelos hacia y desde el Aeropuerto Internacional de El Paso. La restricción, que inicialmente se había anunciado por 10 días, fue levantada antes de lo previsto, una vez que autoridades federales aseguraron que la amenaza había sido neutralizada y que no existía riesgo para la aviación comercial.
Según un aviso NOTAM emitido por la FAA, la medida contemplaba un bloqueo de operaciones en un radio de 10 millas náuticas alrededor de El Paso y hasta una altitud de 17,999 pies, abarcando también la zona de Santa Teresa, Nuevo México, donde la prohibición de vuelos se mantiene activa. Durante el cierre se suspendieron vuelos comerciales de aerolíneas como Delta, United y American Airlines, así como operaciones de carga y aviación general, afectando la conectividad en una de las regiones fronterizas más transitadas entre Estados Unidos y México.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó que el cierre respondió a una “incursión de drones pertenecientes a un cártel”, y aseguró que los dispositivos fueron “neutralizados” en una operación conjunta entre el Departamento de Defensa y la FAA. En la misma línea, la exfiscal general de Florida, Pam Bondi, declaró en medios estadounidenses que “nuestros militares están derribando drones de los cárteles”, y se refirió a estos aparatos como “narcodrones mexicanos” que habrían violado el espacio aéreo estadounidense.
Versiones difundidas por medios de EU señalan que los drones habrían sido usados para vigilar movimientos de la Patrulla Fronteriza (CBP) o incluso para transportar droga, en el contexto de un uso cada vez más extendido de estos artefactos por parte del crimen organizado en la frontera, donde se han documentado cientos de incidentes en los últimos años. Otros reportes apuntan a que el episodio pudo estar relacionado también con pruebas de nuevas tecnologías antidrones del Ejército en la base de Fort Bliss, aunque esta versión no ha sido confirmada oficialmente.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió evitar especulaciones y afirmó que, hasta el momento, “no hay ninguna información de uso de drones en la frontera” atribuibles a cárteles, al menos en los reportes que ha recibido el Gabinete de Seguridad. La mandataria señaló que, si la FAA o alguna otra autoridad estadounidense cuenta con información específica, esta deberá ser compartida por los canales diplomáticos y de seguridad correspondientes para que el gobierno mexicano pueda investigar y, en su caso, actuar.
El cierre y posterior reapertura del espacio aéreo ocurre en un contexto de creciente preocupación en Estados Unidos por el uso de drones por parte de organizaciones criminales mexicanas, tanto para vigilancia como para hacer pasar cargamentos de drogas o explorar puntos ciegos en la vigilancia fronteriza. Analistas advierten que, más allá del incidente puntual en El Paso, el episodio podría derivar en nuevas medidas de seguridad aérea y coordinación binacional, e incluso alimentar el discurso político en Washington a favor de acciones más agresivas contra los cárteles.


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