Los presidentes de China, Rusia e India, junto con líderes de otros países asiáticos, se reunieron este lunes en Biskek, Kirguistán, para participar en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), un foro que sus principales impulsores presentan como un contrapeso a la influencia global de Estados Unidos y sus aliados occidentales. El encuentro, que se extiende hasta el martes 1 de septiembre, conmemora el 25° aniversario de la organización y reúne a una veintena de jefes de Estado y de Gobierno en un momento marcado por los conflictos en Ucrania e Irán.
El presidente chino, Xi Jinping, el mandatario ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro indio, Narendra Modi, fueron las figuras centrales de la cumbre, que también contó con la presencia del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y el líder de Kirguistán, Sadyr Japarov, quien preside la reunión. Además, asistieron representantes de países observadores o invitados como Turquía, Azerbaiyán, Armenia, Mongolia, Egipto, Laos, Vietnam y Turkmenistán, ampliando el alcance diplomático del evento.
Encuentros bilaterales clave
Antes de las sesiones plenarias, Xi y Putin sostuvieron un encuentro bilateral el lunes para reforzar la cooperación estratégica entre Moscú y Beijing, en medio de la escalada de tensiones con Occidente. Posteriormente, Putin se reunió con Modi, quien le transmitió que la guerra en Ucrania debe terminar “por el bien de la humanidad”, reiterando el respaldo de India a los esfuerzos de paz aunque manteniendo su postura de no alineamiento total con Rusia.
También estaba prevista una reunión entre Putin y el presidente iraní Pezeshkian el martes, en un momento en que Irán enfrenta una creciente presión militar y económica por parte de Estados Unidos. La presencia de líderes de países que mantienen relaciones tensas con Washington refleja el objetivo de la OCS de consolidar un bloque de coordinación entre potencias no occidentales en materia de seguridad, comercio y conectividad energética.
Una organización en expansión
La OCS, fundada en 2001 por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, ha ganado peso político con el paso de los años. Actualmente integra a 10 países de pleno derecho: Rusia, China, India, Irán, Pakistán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. India y Pakistán fueron incorporados como miembros plenos en 2017, Irán en 2023 y Bielorrusia en 2024, ampliando significativamente la influencia geopolítica del bloque.
Durante la cumbre se espera la firma de cerca de una veintena de acuerdos regionales y la emisión de una declaración final que refleje la posición conjunta de los miembros sobre temas de seguridad, comercio y cooperación energética. Entre los documentos más destacados figura un acuerdo entre China y Kirguistán para tender una línea férrea entre Uzbekistán y el gigante asiático pasando por territorio kirguís, un proyecto que fortalecerá la conectividad en la región.
Un mensaje de multipolaridad
En sus discursos, los líderes de China, Rusia e India defendieron la construcción de un orden mundial multipolar que reduzca la dependencia de las instituciones dominadas por Occidente. Xi Jinping destacó la importancia de “revisar la experiencia de desarrollo de 25 años de la OCS, discutir conjuntamente planes de cooperación y crear el futuro de la organización”, mientras Putin elogió la cooperación estratégica entre Moscú y Beijing como un pilar fundamental para contrarrestar la influencia estadounidense.
La cumbre se celebra en un contexto particularmente sensible, ya que uno de los Estados miembros, Irán, fue objeto de ataques estadounidenses la noche anterior al inicio del evento. Aunque el líder norcoreano estuvo ausente, la presencia de una decena de jefes de Estado y de gobierno demostró el peso diplomático creciente de la organización, que algunos analistas han denominado la “OTAN asiática” por su papel como contrapeso a la alianza liderada por Estados Unidos.


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