La célebre artista plástica japonesa Yayoi Kusama, conocida globalmente como la «reina de los lunares» y precursora del arte contemporáneo, falleció a los 97 años de edad en Tokio este jueves 27 de agosto de 2026. Con una carrera que revolucionó las vanguardias visuales a lo largo de siete décadas, su partida enluta al espectáculo internacional y cierra uno de los capítulos más influyentes y reconocibles en la historia de la cultura pop y las bellas artes modernas.
Una trayectoria vanguardista entre Tokio y Nueva York
Nacida en Matsumoto en 1929, Kusama desarrolló un estilo visual inconfundible marcado por la repetición obsesiva de puntos, patrones geométricos y calabazas estilizadas. Tras mudarse a Nueva York a finales de la década de 1950, se posicionó en el epicentro de la escena artística occidental al interactuar y rivalizar con exponentes del expresionismo abstracto y el arte pop, consolidando una propuesta multidisciplinaria que abarcó pintura, escultura, performance, poesía y diseño de modas.
Entre las aportaciones y logros más destacados de su legado artístico se encuentran:
- Salas de espejos infinitos: Creación de las aclamadas instalaciones inmersivas Infinity Mirror Rooms, que exploran nociones de espacio, autorreflexión e infinitud.
- Impacto en el diseño: Célebres colaboraciones con las casas de moda de alta costura más prestigiosas del mundo, trasladando sus icónicos lunares a piezas de pasarela.
- Museo propio: Apertura en 2017 del Museo Yayoi Kusama en Tokio, recinto dedicado exclusivamente a preservar y exhibir su prolífica obra.
Un icono global de la salud mental y la devoción artística
Desde la década de 1970, Yayoi Kusama eligió residir voluntariamente en una institución psiquiátrica de la capital nipona, canalizando sus alucinaciones visuales y procesos psicológicos a través de un riguroso trabajo creativo diario en su estudio cercano. Sus exposiciones retrospectivas en las principales capitales del mundo rompieron récords históricos de asistencia, generando fenómenos de convocatoria masiva comparables a las mayores citas del fútbol internacional y consolidando su figura como un emblema universal de perseverancia artística.


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