El sueño mundialista de la escuadra anfitriona ha llegado a su fin en medio de una atmósfera de drama, orgullo y profunda resignación. Tras un cierre de partido de altísima intensidad, la Selección Mexicana de Fútbol quedó eliminada de la competencia en los octavos de final tras caer con un marcador de 2-3 frente a su similar de Inglaterra. El resultado rompió el histórico invicto que el combinado tricolor ostentaba en compromisos mundialistas sobre la cancha del Estadio Azteca, consumándose un doloroso revés que la prensa nacional ha calificado unánimemente como un auténtico «Aztecazo».
Dos minutos fatídicos y la dolorosa caída en el Coloso de Santa Úrsula
El trámite del encuentro frente al conjunto de los Tres Leones se definió por la contundencia de las individualidades de la escuadra británica en momentos clave del primer tiempo. A pesar del planteamiento táctico propuesto por el director técnico nacional, la zaga mexicana sufrió un par de desatenciones consecutivas que costaron caro en la pizarra. La gran figura del Real Madrid y de la selección inglesa, Jude Bellingham, comandó la ofensiva europea al perforar las redes aztecas en dos minutos fatídicos, anotando de forma consecutiva a los minutos 36 y 38 para poner una pesada losa sobre el cuadro de casa.
A pesar de la adversidad y de perder la imbatibilidad en su meta por primera vez en todo el torneo de fútbol internacional, el conjunto dirigido por Javier Aguirre no bajó los brazos y luchó con orgullo hasta el último segundo del tiempo de compensación, provocando un cierre cardíaco que puso a temblar a la plantilla inglesa. Tras el silbatazo final, el estratega mexicano reconoció la jerarquía del rival en la conferencia de prensa: “Esto son las grandes ligas y no te puedes equivocar, porque te condenan. Me da pena por la gente, pero mis jugadores pueden estar tranquilos porque hicieron lo que pudieron contra un gran equipo”, afirmó el «Vasco» Aguirre con un tono de sincera resignación.
Orgullo en las calles y el balance de la Copa Mundial de la FIFA 2026
A pesar de la tristeza por la eliminación en las llaves de eliminación directa, cientos de miles de aficionados que se congregaron en las pantallas gigantes de la Avenida Paseo de la Reforma y en las tribunas del coloso capitalino despidieron al representativo nacional con aplausos y la frente en alto. El clamor popular resumió la entrega del equipo bajo la clásica y nostálgica frase futbolera: «Jugamos como nunca y perdimos como siempre», acompañada del sentimiento generalizado de que el Tri merecía el empate en la última jugada de la noche.
El balance definitivo para México en esta edición de la Copa Mundial de la FIFA 2026 supera las expectativas escépticas que rodeaban al proceso antes del arranque de la justa veraniega. El seleccionado nacional regaló momentos de alta comunión con su público, destacando la histórica fase de grupos perfecta con portería invicta y la vibrante victoria de 2-0 conseguida ante Ecuador en la ronda previa de los dieciseisavos de final. Con este amargo pero digno cerrojazo, el fútbol mexicano cierra su participación organizativa en la cancha y cede el protagonismo absoluto a las potencias internacionales que buscarán la gloria eterna en las siguientes fases del certamen.


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