Los festejos por el triunfo de México sobre Ecuador en el Mundial 2026 dejaron un saldo trágico en la Ciudad de México: cuatro personas murieron durante las celebraciones en la zona de Paseo de la Reforma y el Ángel de la Independencia. Las autoridades capitalinas confirmaron que los decesos ocurrieron en medio de una multitud que se reunió para celebrar el pase del Tri, en una jornada que terminó con caos, asfixia y traslado de víctimas a hospitales.
De acuerdo con los reportes oficiales, tres de las víctimas fallecieron por asfixia durante la concentración masiva, mientras que un cuarto caso se relaciona con un joven de aproximadamente 25 años que fue atendido en la zona de Río Lerma y Río Tiber antes de ser llevado al Hospital Rubén Leñero. En ese caso, las primeras versiones apuntan a una posible intoxicación por sustancias o alcohol, aunque la investigación sigue abierta.
Qué ocurrió en Reforma
La concentración de aficionados alcanzó dimensiones extraordinarias: alrededor de un millón de personas se reunieron en Paseo de la Reforma para seguir y celebrar el triunfo de la Selección Mexicana. En ese contexto, los cuerpos de emergencia reportaron personas inconscientes, aglomeraciones severas y dificultades para abrir paso entre la multitud, especialmente en inmediaciones de Hamburgo, Lancaster y el corredor del Ángel de la Independencia.
Las dos primeras víctimas confirmadas fueron una mujer de 19 años y un hombre de 44, ambos fallecidos por asfixia, según los primeros partes médicos. Posteriormente, se sumaron otros casos que elevaron la cifra total a cuatro decesos, lo que encendió las alertas por el nivel de riesgo que implican las celebraciones masivas sin suficiente control de aforo.
Respuesta de autoridades
La Secretaría de Seguridad Ciudadana y el sector salud capitalino lamentaron los hechos y anunciaron que se sumarán a las indagatorias para esclarecer cómo ocurrieron los decesos. Las autoridades indicaron que continuarán revisando los protocolos de atención y la forma en que se desarrollaron los festejos en la capital, donde la afluencia superó por mucho la capacidad de control en varias zonas.
El caso reabre el debate sobre la organización de celebraciones deportivas masivas en espacios públicos, particularmente cuando se combinan multitudes, consumo de alcohol y poca dispersión de asistentes. La ciudad había instalado pantallas, implementado operativos de seguridad y pedido celebrar sin excesos, pero aun así la jornada terminó con una tragedia que opacó el resultado deportivo.
Una fiesta que terminó mal
El triunfo de México había desatado una movilización masiva en puntos clave de la capital, con familias, jóvenes y grupos de aficionados llenando el corredor Reforma-Zócalo. Sin embargo, el ambiente de euforia derivó en empujones, aplastamientos y complicaciones médicas que ya dejaron una marca dolorosa en la celebración. La victoria del Tri quedó empañada por cuatro muertes que pudieron evitarse si la multitud se hubiera manejado con mayor control.
Las investigaciones deberán determinar si hubo fallas en la logística, exceso de asistentes o factores adicionales en cada uno de los decesos. Mientras tanto, la capital enfrenta el saldo humano de una celebración que terminó en tragedia y que ya obliga a revisar la manera en que se organizan los festejos públicos por el fútbol.


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