La vivienda en México: necesidad vs. mercado

En el marco del Día de la Justicia Social, el tema de la vivienda vuelve a encender focos rojos. Mientras el sector inmobiliario reporta crecimiento en desarrollos residenciales, la vivienda social atraviesa una caída histórica. De acuerdo con reportes de Obras Expansión, la producción de vivienda social se ha desplomado en los últimos años, pese a que el déficit habitacional en México supera los 8 millones de viviendas, entre falta de casa propia, hacinamiento y rezago estructural.

Según El Economista, la construcción de vivienda en 2025 mostró señales de recuperación, pero principalmente en segmentos medios y altos. La necesidad de vivienda asequible sigue sin cubrirse al ritmo que demanda la población, especialmente en zonas urbanas de alta concentración como la CDMX.

CDMX: una ciudad, dos realidades

La capital es el ejemplo más claro de esta desigualdad. En zonas como Polanco, Lomas de Chapultepec y Santa Fe, el precio promedio por metro cuadrado puede superar los 70 mil a 120 mil pesos, según datos de portales inmobiliarios como Inmuebles24 y análisis retomados por Excélsior. Un departamento puede alcanzar fácilmente 10 a 40 millones de pesos.

En contraste, alcaldías del oriente y periferia como Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Tláhuac concentran mayores niveles de rezago social. De acuerdo con datos del CONEVAL, miles de hogares en estas zonas presentan carencias en servicios básicos, calidad de vivienda o acceso a espacios adecuados.

Pobreza territorial: el mapa desigual

Un análisis publicado por La Prensa señala que el oriente de la ciudad concentra los mayores indicadores de pobreza territorial. Colonias con altos niveles de hacinamiento, viviendas autoconstruidas y servicios irregulares contrastan con zonas donde la plusvalía crece año con año.

El CONEVAL reporta que, aunque la CDMX tiene uno de los ingresos promedio más altos del país, también mantiene bolsones de pobreza urbana donde miles de familias enfrentan carencias múltiples. La desigualdad no es solo económica: es espacial.

Producción de vivienda social: cifras preocupantes

En México, la producción de vivienda social ha disminuido de manera sostenida. Reportes del sector inmobiliario indican que menos del 20% de la nueva oferta habitacional corresponde a vivienda de interés social, cuando hace una década representaba cerca del 40%.

La falta de suelo accesible, el aumento en costos de construcción y la especulación inmobiliaria han encarecido el mercado, dejando fuera a quienes perciben ingresos bajos o informales.

La brecha en números

  • Déficit habitacional nacional: +8 millones de viviendas.
  • En zonas exclusivas de CDMX, el metro cuadrado puede costar hasta 120 mil pesos.
  • En periferias, más del 30% de hogares presenta alguna carencia habitacional, según indicadores sociales.
  • La vivienda social representa hoy menos de una quinta parte de la nueva oferta inmobiliaria.

La brecha no es solo de precio, sino de acceso a transporte, servicios, seguridad y oportunidades laborales.

¿Qué hace la CDMX al respecto?

El gobierno capitalino ha impulsado programas de vivienda social y mejoramiento de vivienda popular, priorizando zonas con rezago. A través de subsidios, créditos blandos y esquemas de reconstrucción urbana, se busca evitar la expulsión de familias hacia la periferia metropolitana.

Además, se han implementado políticas para fomentar el desarrollo de vivienda incluyente y densificación en zonas céntricas, aunque especialistas señalan que el reto sigue siendo enorme frente al crecimiento demográfico y la presión inmobiliaria.

Justicia social: más que un concepto

El acceso a una vivienda digna es un derecho constitucional. En el Día de la Justicia Social, las cifras revelan que la desigualdad habitacional sigue siendo una de las mayores deudas urbanas del país. Mientras algunos viven en departamentos de lujo con amenidades exclusivas, otros enfrentan hacinamiento, falta de agua o servicios básicos.

La justicia social en vivienda no se mide solo en metros cuadrados, sino en oportunidades reales de vivir cerca del empleo, la educación y la movilidad.

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