Colocan estatua de Trump y Epstein reproduciendo la escena de ‘Titanic’ en el National Mall

Una polémica instalación artística apareció esta semana en Washington D.C.: una estatua dorada que muestra a Donald Trump y Jeffrey Epstein recreando la escena icónica de “Titanic” fue colocada en el National Mall, con el Capitolio como telón de fondo. La obra, de casi 3.6 metros de altura y titulada “King of the World”, presenta a ambos personajes en la proa de un barco, imitando la pose de Jack y Rose, y forma parte de una serie de intervenciones de protesta del colectivo anónimo Secret Handshake.

Una sátira política al estilo ‘Titanic’

La estatua muestra a Trump y Epstein pintados de dorado, de pie en la proa del trasatlántico, con los brazos extendidos como en la famosa escena de la película de 1997, convirtiéndose de inmediato en un imán para turistas y curiosos, que se detienen a tomar fotografías y videos. En la base se colocó una placa que parodia el relato del filme: “La trágica historia de amor entre Jack y Rose se basó en viajes de lujo, fiestas escandalosas y desnudos secretos. Este monumento honra el vínculo entre Donald Trump y Jeffrey Epstein, una amistad aparentemente cimentada en viajes de lujo, fiestas escandalosas y desnudos secretos”.​

Entre la escultura y el Capitolio se alinearon también banners con fotografías reales de Trump y Epstein juntos, acompañadas de la frase “Make America Safe Again” y un sello del Departamento de Justicia al que se le borró la palabra “Justice”, en una crítica directa al manejo de los llamados “archivos Epstein”. La instalación se volvió rápidamente viral en redes sociales, donde circulan imágenes y clips bajo etiquetas como “Walk of Shame” y “Titanic 2.0”.

Quién está detrás de la obra y cuánto tiempo estará en el Mall

La pieza fue colocada por el colectivo Secret Handshake, conocido por otras intervenciones satíricas contra Trump, como una estatua de excremento para criticar a los insurrectos del 6 de enero, una escultura previa de Trump y Epstein tomados de la mano y una réplica gigante de una carta de cumpleaños que el entonces magnate habría enviado a Epstein.

De acuerdo con medios locales, el grupo obtuvo un permiso del Servicio de Parques Nacionales para mantener la obra en el sector este del National Mall hasta las 20:00 horas del viernes 13 de marzo, como parte de una pequeña exhibición denominada “El Paseo de la Vergüenza de Epstein”. La instalación incluye paneles informativos sobre la relación entre Trump y Epstein y referencias a los documentos recientemente divulgados por el Departamento de Justicia.

El contexto: archivos Epstein y acusaciones contra Trump

La escultura llega en medio de nuevas revelaciones derivadas de la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein, que ha obligado al Departamento de Justicia y al FBI a liberar memorandos e interrogatorios relacionados con la red de abuso sexual del fallecido financiero. Entre los documentos aparecen referencias a entrevistas de 2019 con una mujer que acusa a Epstein y a Trump de haberla agredido sexualmente cuando tenía entre 13 y 15 años, señalamientos que la Casa Blanca ha calificado como “completamente infundados” y sin pruebas creíbles.

Trump ha reconocido en el pasado que conoció a Epstein en Florida y que compartieron círculos sociales, pero sostiene que rompió relación con él a mediados de los 2000 y niega haber estado al tanto de sus crímenes. Epstein murió en 2019 en una cárcel de Nueva York, mientras esperaba juicio por cargos de tráfico sexual.

Reacciones divididas en Washington y redes

La estatua ha generado reacciones encontradas entre residentes, turistas y analistas. Algunos ven la obra como un ejercicio legítimo de libertad de expresión y arte político, que busca señalar la cercanía entre Trump y Epstein y llamar la atención sobre la gestión oficial de los archivos del caso. Otros consideran que la pieza es ofensiva y provocadora, y que explota un caso de abusos sexuales con fines de impacto mediático.

En redes sociales, la imagen se convirtió en tendencia en cuestión de horas, con comentarios que van desde el humor y los memes —comparando al dúo con Jack y Rose en un “barco que se hunde”— hasta críticas por “banalizar” el sufrimiento de las víctimas. De momento, ni la Casa Blanca ni el propio Trump han emitido una posición oficial sobre la instalación.

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