Tras el duro revés sufrido en la Cámara de Diputados, donde la coalición de la autollamada Cuarta Transformación se fracturó y no logró aprobar la reforma constitucional en materia electoral, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó en claro que no dará un paso atrás. Durante su conferencia matutina de este jueves, la mandataria afirmó categóricamente que el freno a su iniciativa en San Lázaro «no es una derrota» y aprovechó los reflectores para anunciar un «Plan B» que apunta directamente a recortar los gastos y privilegios en los estados y municipios del país.
Con un tono firme ante el rechazo orquestado por la oposición y sus propios aliados del PT y PVEM, Sheinbaum aseguró sentirse satisfecha con el resultado, ya que demostró firmeza en sus convicciones. «La gente sabe que uno no está dispuesta a negociar todo», sentenció desde Palacio Nacional. Este posicionamiento subraya la negativa del gobierno federal a ceder ante las presiones de los partidos satélite, quienes exigían mantener intacto su financiamiento y sus cuotas de diputados plurinominales a cambio de otorgar la mayoría calificada.
La respuesta presidencial no se limitará al discurso. Sheinbaum adelantó que el próximo lunes 16 de marzo enviará formalmente su nueva propuesta legislativa. Este «Plan B» dejará de lado los cambios constitucionales de gran calado para enfocarse en modificaciones a leyes secundarias, cuyo objetivo principal será establecer límites al presupuesto de los congresos locales. La mandataria criticó que existan entidades con el mismo número de legisladores pero con asignaciones de recursos drásticamente distintas, una desigualdad que busca erradicar tajantemente.
Además del recorte a los poderes legislativos estatales, la estrategia alternativa del gobierno contempla una reducción en el número de regidores dentro de los ayuntamientos de toda la República. Según el argumento oficial, muchos municipios operan con una burocracia excesiva y el dinero ahorrado por estos recortes salariales se destinaría directamente a obras públicas y servicios básicos. Asimismo, el proyecto propondrá flexibilizar la revocación de mandato, permitiendo que este ejercicio de participación ciudadana pueda llevarse a cabo tanto en el tercer como en el cuarto año del sexenio.


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