El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó a Kristi Noem como secretaria de Seguridad Nacional, en la primera gran sacudida de su gabinete en este nuevo mandato, y anunció que el senador republicano por Oklahoma, Markwayne Mullin, asumirá el cargo al frente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a partir del 31 de marzo de 2026. El cambio llega tras meses de controversias por el manejo de la política migratoria y de seguridad fronteriza bajo la gestión de Noem, y en medio de presiones internas para relevarla.
Por qué sale Kristi Noem del Departamento de Seguridad Nacional
De acuerdo con medios estadounidenses, la salida de Noem se produce tras una combinación de críticas por su gestión operativa, escándalos políticos y presiones desde el propio entorno de Trump. Bajo su mando, el DHS ejecutó la agenda migratoria más dura de la Casa Blanca, incluyendo la meta proclamada por Trump de realizar la “mayor deportación de la historia” y operativos de ICE señalados por organizaciones civiles por su violencia y presuntas violaciones a derechos humanos.
En las últimas semanas, su posición se debilitó aún más tras audiencias en el Congreso por un contrato publicitario millonario y diferencias con el presidente sobre cómo declarar en esas comparecencias, lo que generó la percepción de que Noem ya no tenía la confianza plena de Trump. De acuerdo con reportes, figuras clave de la línea dura migratoria, como el llamado “zar de la frontera”, Tom Homan, presionaron abiertamente para forzar su salida.
Quién es Markwayne Mullin, el nuevo secretario de Seguridad Nacional
El relevo será Markwayne Mullin, senador republicano por Oklahoma, empresario y expeleador de artes marciales mixtas, a quien Trump describió como un “guerrero MAGA” y un “espectacular secretario de Seguridad Nacional” en su anuncio en Truth Social. Mullin es además miembro de la Nación Cherokee, uno de los pocos indígenas en ocupar un escaño en el Senado estadounidense.
Su carrera política inició en la Cámara de Representantes, donde fue elegido en 2012 por el segundo distrito de Oklahoma y permaneció cinco periodos consecutivos (2013‑2023). En 2022 decidió no buscar la reelección en la Cámara y compitió en una elección especial para el Senado tras la renuncia de James Inhofe, ganando el escaño que ocupa desde enero de 2023, con mandato hasta 2027.
Qué agenda de seguridad impulsa Trump con Mullin
En su mensaje, Trump aseguró que Mullin “trabajará incansablemente para mantener nuestra frontera segura, frenar los delitos cometidos por migrantes, asesinos y otros criminales que intentan ingresar ilegalmente a nuestro país, acabar con el flagelo de las drogas ilegales y hacer que Estados Unidos sea seguro otra vez”. El DHS, recordó, es la agencia de la que dependen el ICE y la Patrulla Fronteriza, es decir, el brazo ejecutor directo de su campaña contra la migración irregular.
La nominación de Mullin deberá ser confirmada por el Senado, donde los republicanos cuentan actualmente con mayoría, por lo que se anticipa un proceso relativamente expedito, aunque opositores demócratas y organizaciones de derechos civiles podrían usar las audiencias para cuestionar la política migratoria de línea dura.
Contexto político y reacomodo de la ofensiva migratoria
El relevo en Seguridad Nacional ocurre en un momento en que el DHS enfrenta problemas de financiamiento, luego de que su presupuesto se agotara a mediados de febrero ante la negativa de los demócratas en el Congreso a aprobar más recursos sin reformar el ICE y limitar sus facultades, algo a lo que la Casa Blanca se ha resistido. Al mismo tiempo, la administración Trump lidia con múltiples demandas judiciales que acusan a su aparato migratorio de prácticas inconstitucionales.
Con Mullin, Trump busca relanzar su ofensiva migratoria con un rostro nuevo pero alineado con su retórica más dura, mientras se acerca la Copa Mundial de 2026 y se intensifica el debate sobre seguridad en sedes y fronteras. Noem, por su parte, será designada como enviada especial de una iniciativa regional llamada “The Shield of the Americas”, según versiones de prensa, lo que la mantendría en el mapa político aunque fuera del núcleo de decisiones del DHS.
Reacciones y lo que viene
La destitución de Noem ha sido celebrada por sectores demócratas y activistas que la consideraban símbolo de la “caza de inmigrantes” de ICE, pero también ha generado inquietud sobre si Mullin endurecerá todavía más la línea. Para la propia Noem, el cierre llega tras presumir que, durante su gestión, el país expulsó a tres millones de inmigrantes ilegales, cifra que la Casa Blanca presenta como “avance histórico”.
El nombramiento se suma a la lista de cambios con los que Trump intenta blindar su agenda de seguridad e inmigración ante un contexto de violencia, tensiones políticas y elecciones legislativas en el horizonte. El desempeño de Mullin al frente del DHS será clave para evaluar si la Casa Blanca logra sostener su proyecto de deportaciones masivas y control fronterizo sin profundizar las fracturas políticas y sociales que ya dividen al país.


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