La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, anunció el aceleramiento del retiro de microbuses viejos que ya superaron su vida útil y la entrega de apoyos de hasta 900 mil pesos por unidad para los concesionarios que opten por renovar su flota con transporte eléctrico. El objetivo es que, hacia 2030, la capital le diga adiós a los microbuses en mal estado y los sustituya por camiones modernos, trolebuses y unidades de electromovilidad, con beneficios directos tanto para usuarios como para el medio ambiente.
Cómo funcionarán los apoyos para renovar unidades
De acuerdo con el programa presentado, el bono base de chatarrización para quienes entreguen sus microbuses viejos será de 450 mil pesos por unidad, recursos destinados a la compra de vehículos nuevos de combustión tradicional. Sin embargo, para quienes opten por unidades eléctricas, el apoyo económico se duplica hasta los 900 mil pesos, como incentivo directo para que los transportistas den el salto hacia tecnologías limpias.
Brugada detalló que, además del apoyo local, existen esquemas de financiamiento complementario con organismos y fondos internacionales, lo que permite que algunos concesionarios alcancen apoyos totales de hasta 1.8 millones de pesos si eligen transporte eléctrico. La medida busca que la renovación del parque vehicular no recaiga únicamente en los dueños de las unidades y haga viable la transición a modelos menos contaminantes.
Meta: retirar 2 mil 500 microbuses para 2030
El Gobierno capitalino fijó como meta sustituir alrededor de 2 mil 500 unidades concesionadas obsoletas de aquí al año 2030, con un ritmo de chatarrización de entre 500 y 600 microbuses por año. Tan solo en 2026 se prevé retirar 339 microbuses, de los cuales 220 serán chatarrizados y el resto se retirará de circulación mediante otros esquemas de sustitución.
En esta primera etapa del programa se dio el banderazo a la chatarrización de 220 microbuses en el Deportivo Oceanía, en la alcaldía Venustiano Carranza, con unidades de rutas como la 1 y 22, que circulan por corredores como Eduardo Molina, Hospital General, Oceanía, Metro Hidalgo y Metro Revolución. La idea es ir incorporando más rutas en los próximos meses, incluyendo las 50 y 55, hasta cubrir la totalidad de los corredores con vehículos renovados.
Una apuesta por la electromovilidad y el aire limpio
Brugada subrayó que la ciudad “entró de lleno a la era de la electromovilidad” y que el reemplazo de microbuses chatarra por camiones nuevos, trolebuses y unidades eléctricas tendrá impactos positivos en la calidad del aire, el ruido urbano y la seguridad vial. El gobierno prevé que el nuevo esquema reduzca emisiones contaminantes y ofrezca a los usuarios un transporte más cómodo, seguro y digno.
La mandataria capitalina hizo un llamado directo a los concesionarios para que se sumen al cambio y apuesten por la electromovilidad, recordando que “no se les dejará solos”, pues los bonos de chatarrización y los apoyos adicionales están diseñados precisamente para cubrir una parte significativa del costo de los nuevos vehículos. En paralelo, se prevén acciones de capacitación para operadores y mejoras en la integración del transporte concesionado al sistema de movilidad de la ciudad.
Qué representa para los usuarios y transportistas
Para los usuarios, el retiro de los microbuses viejos implica la posibilidad de viajar en unidades nuevas, accesibles y con mayor capacidad, además de una reducción de fallas mecánicas y tiempos de traslado más predecibles. Para los transportistas, el programa significa una oportunidad de renovar su patrimonio, con apoyos que van desde los 450 mil hasta los 900 mil pesos, más financiamiento externo en el caso de vehículos eléctricos.
La administración capitalina sostiene que este esquema permitirá modernizar el transporte público concesionado sin incrementar tarifas al usuario y, al mismo tiempo, avanzar en el compromiso de convertir a la CDMX en una ciudad con movilidad más limpia y sustentable hacia el final de la década. De cumplirse las metas, para 2030 los microbuses chatarra formarían parte del pasado y darían paso a una red más ordenada y eficiente.


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