Sheinbaum presume avances: tren al AIFA abre en 2026 y los trenes a Querétaro y Pachuca en 2027

La cuenta regresiva ha comenzado para millones de capitalinos y viajeros frecuentes. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó de manera oficial que el esperado ramal del Tren Suburbano, el cual conectará directamente la estación Buenavista en la CDMX con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), iniciará sus operaciones antes de las vacaciones de Semana Santa 2026. Este anuncio representa un alivio monumental para la movilidad del Valle de México, prometiendo transformar por completo la experiencia de quienes buscan trasladarse a la terminal aérea sin padecer el intenso tráfico metropolitano.

El proyecto está diseñado para revolucionar los tiempos de traslado. De acuerdo con los detalles compartidos por el gobierno federal, el viaje desde el corazón de la capital hasta el aeropuerto durará exactamente 43 minutos, con salidas programadas cada 15 minutos para garantizar un flujo constante de pasajeros. El sistema operará en un horario extendido de 5:00 a 00:30 horas y dispondrá de una moderna flota de trenes. Con un avance de obra civil que ya roza su totalidad, la conexión desde la estación Lechería al AIFA se perfila como la solución definitiva a las críticas sobre la lejanía del aeropuerto.

Pero la resurrección del transporte ferroviario no se detiene en las fronteras del Estado de México. El ambicioso plan de conectividad nacional del gobierno contempla otras dos megaobras que avanzan a paso firme y prometen estar listas para el año 2027: el Tren México-Pachuca y el Tren México-Querétaro. En el caso de la ruta hacia la capital hidalguense, las autoridades detallaron que la obra abarca 141 kilómetros de intervención, incluyendo 10 kilómetros de viaductos elevados y 47 en terraplén. Esta línea contará con estaciones clave en zonas como Tizayuca y Temascalapa, acercando a Hidalgo con la CDMX de forma inédita.

Por su parte, el corredor hacia el Bajío también se construye a marchas forzadas para desahogar una de las autopistas más conflictivas del país. El Tren México-Querétaro requerirá una infraestructura de escala titánica, destacando la edificación de 28 kilómetros de viaductos elevados y 204 kilómetros sobre terraplén, además de 22 puentes mayores. Esta obra no solo reducirá los tiempos de traslado, sino que potenciará la competitividad económica, industrial y turística de toda la región central de México, marcando un antes y un después en la logística nacional.

Con estas magnas obras, la actual administración apuesta todas sus cartas a consolidar una red ferroviaria de primer mundo. La inauguración del tramo hacia el AIFA justo a tiempo para la Semana Santa será la primera gran victoria de esta estrategia de movilidad, demostrando que el tren de pasajeros es una alternativa viable, rápida y segura. Para los habitantes de la Ciudad de México, el inicio de esta nueva era significa menos horas en el coche y más tiempo disfrutando del viaje.

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