Las legumbres —frijol, lenteja, garbanzo y habas— son un pilar de la alimentación en México y también un componente relevante del comercio agroalimentario. Más allá del plato, estos cultivos mueven cientos de millones de dólares al año, generan empleo rural y revelan una realidad clara: México aún depende del exterior para cubrir su demanda.
Consumo interno: el frijol manda
Datos del INEGI indican que el frijol sigue siendo una de las legumbres más consumidas del país, con un consumo promedio estimado de 7 a 9 kilos por persona al año. Esto coloca a México entre los países con mayor consumo per cápita de frijol en el mundo, reforzando su papel como alimento básico.
Producción nacional: concentrada en pocos estados
De acuerdo con cifras del SIAP, México produce más de 1 millón de toneladas de frijol al año, concentradas principalmente en:
- Zacatecas (alrededor del 35% de la producción nacional),
- Durango (15%),
- Chihuahua (12%),
- Sinaloa y Nayarit (en conjunto, cerca del 10%).
Aun con esta producción, no es suficiente para cubrir toda la demanda interna.
Importaciones: la cifra que marca la dependencia
Según DataMéxico y la balanza comercial agroalimentaria, México importa anualmente más de 900 mil toneladas de legumbres, principalmente:
- Lentejas,
- Garbanzos,
- Frijol pinto y negro en años de baja cosecha.
En términos monetarios, las importaciones de legumbres superan los 700 millones de dólares al año, con Canadá y Estados Unidos como principales proveedores, concentrando más del 65% del total importado.
Exportaciones: menores, pero constantes
En contraste, las exportaciones mexicanas de legumbres rondan los 250 a 300 millones de dólares anuales, lo que genera un déficit comercial estructural en este rubro. Los principales destinos son:
- Estados Unidos (más del 60%),
- Centroamérica,
- Caribe.
El frijol mexicano es el principal producto exportado, aunque en volúmenes mucho menores a las importaciones.
Balanza comercial: números en rojo
El reporte más reciente de comercio exterior del INEGI señala que, solo en los primeros meses de 2025, el déficit comercial en legumbres superó los 400 millones de dólares, reflejando una alta dependencia externa, especialmente en lentejas y garbanzos.
Precios y contexto económico
Las legumbres también han resentido el contexto inflacionario. En los últimos dos años, el precio al consumidor del frijol ha tenido variaciones de entre 15% y 25%, dependiendo de la región y la temporada, impactando directamente el gasto de los hogares, sobre todo en zonas urbanas como la CDMX.
Oportunidad en un mercado que crece
A nivel global, el mercado de legumbres crece a una tasa promedio del 6% anual, impulsado por dietas basadas en plantas y preocupaciones de salud. Para México, esto representa una oportunidad clara: incrementar productividad, reducir importaciones y aumentar exportaciones, especialmente de frijol y garbanzo con valor agregado.
México consume mucho, produce bastante, pero importa más de lo que exporta en legumbres. Entender estas cifras permite ver el reto y la oportunidad: fortalecer el campo nacional para que un alimento básico también sea un motor económico más sólido.

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