El gobierno de Estados Unidos reactivó la difusión de spots antiinmigrantes en internet, dirigidos principalmente a audiencias en México y Centroamérica, con mensajes que advierten que “cruzar la frontera estadounidense lleva a la muerte” y amenazan con detención, deportación y veto permanente de ingreso para quienes intenten entrar de forma irregular. Se trata de una nueva fase de la campaña del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) bajo la administración de Donald Trump, que combina imágenes de desierto, cuerpos de agua y detenciones de la Patrulla Fronteriza con narraciones en español que buscan disuadir a potenciales migrantes.
En uno de los anuncios, de 30 segundos, una voz masculina en español afirma que la frontera “está cerrada” y que las personas que crucen de manera irregular serán “atrapadas y enviadas de vuelta”, al tiempo que remata: “No hay nada mejor que estar vivo, y cruzar la frontera lleva a la muerte”. El spot muestra zapatos, ropa y mochilas abandonadas en el desierto, así como imágenes de camiones y remolques donde se insinúa que migrantes podrían morir asfixiados o deshidratados, reforzando la idea de que los “cárteles mienten” y que las “mulas se roban todo, incluso si sobreviven”.
Otra pieza retoma casos reales para amplificar el efecto de miedo, citando notas como la muerte de 53 migrantes abandonados en un tráiler en San Antonio, Texas, o informes de niños y mujeres jóvenes fallecidos o desaparecidos en intentos de cruce, que el anuncio presenta como pruebas de que “cruzar no conduce a una vida mejor, sino a la muerte”. La narrativa se complementa con mensajes que aseguran que quien sea detectado en Estados Unidos sin documentos será capturado, deportado y nunca podrá regresar, y que la única alternativa es “autodeportarse” de inmediato para conservar la posibilidad de una vía legal en el futuro.
No es la primera vez que el gobierno de Trump recurre a este tipo de campañas. Desde 2024 y 2025, el DHS ha impulsado anuncios en radio, TV y plataformas digitales en varios países, en los que la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, exhortaba a migrantes indocumentados a “irse ahora” y agradecía a Trump por “asegurar la frontera y poner a Estados Unidos primero”. Algunos de esos spots llegaron a transmitirse incluso en televisión abierta mexicana durante partidos de futbol, lo que detonó una fuerte polémica y propuestas de reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones para impedir que concesionarios difundan propaganda de gobiernos extranjeros que pueda considerarse discriminatoria.
Organismos de derechos humanos y autoridades mexicanas han criticado con dureza estas campañas. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) las calificó como “discurso de odio que criminaliza a las personas en contexto de movilidad”, y llamó a medios mexicanos a dejar de retransmitir los spots porque estigmatizan a migrantes como criminales y pueden propiciar agresiones, rechazo y violencia contra esta población vulnerable. El gobierno de México, por su parte, ha señalado que si bien reconoce el derecho de cada país a controlar sus fronteras, ningún mensaje oficial debe menoscabar la dignidad de las personas ni fomentar estereotipos que las pongan en riesgo.
En paralelo, la Embajada de Estados Unidos en México ha tenido que salir a desmentir videos falsos que circulan en redes prometiendo “puertas abiertas” y visas sin entrevista, atribuidos erróneamente a supuestos decretos de Trump, lo que muestra un entorno de alta desinformación en torno a la política migratoria estadounidense. Mientras la Casa Blanca apuesta por campañas de impacto emocional para desalentar la migración irregular, organizaciones de la sociedad civil insisten en que los mensajes deberían centrarse en información clara sobre vías legales, riesgos reales y derechos, y no en narrativas que refuercen el miedo y la xenofobia.


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