El Banco de México (Banxico) decidió mantener la tasa de interés en 7 por ciento, en su primera reunión de política monetaria de 2026, con una votación unánime de la Junta de Gobierno. Con esta decisión, el banco central frena el ciclo de recortes que había iniciado en 2024 y opta por hacer una pausa para evaluar el comportamiento de la inflación y los efectos de los recientes cambios fiscales y arancelarios aplicados a principios de año.
En su comunicado, Banxico explicó que mantener la tasa responde al panorama inflacionario actual, marcado por presiones derivadas del aumento de impuestos especiales a refrescos, bebidas azucaradas y cigarros, así como por nuevos aranceles a mercancías provenientes de China, que encarecieron algunos productos en la primera quincena de enero. El banco también ajustó al alza sus proyecciones de inflación y ahora estima que ésta convergerá a la meta de 3 por ciento hasta 2027, lo que refuerza la necesidad de actuar con prudencia en la conducción de la política monetaria.
Para los bolsillos de las familias, que Banxico mantenga la tasa en 7 por ciento significa que el costo del dinero sigue elevado: los créditos bancarios —tarjetas, préstamos personales, automotrices o empresariales con tasa variable— no verán una baja inmediata en sus intereses, de modo que endeudarse seguirá siendo caro. En el caso de quienes ya tienen créditos ligados a la tasa de referencia, los pagos mensuales no disminuirán, mientras que los nuevos créditos se seguirán otorgando con condiciones relativamente estrictas.
Del lado del ahorro, la decisión mantiene rendimientos atractivos en instrumentos como pagarés bancarios y fondos de inversión de renta fija, ya que las tasas no bajan y continúan ofreciendo intereses relativamente altos a quienes deciden no gastar y guardar su dinero. Banxico insistió en que su prioridad es asegurar una convergencia ordenada y sostenida de la inflación a la meta de 3 por ciento, por lo que utilizará la tasa de referencia y otros instrumentos de política monetaria de manera consistente con ese objetivo.
Analistas del sector financiero señalaron que la decisión estuvo en línea con las expectativas del mercado, que ya descontaba una pausa tras el repunte inflacionario de enero y los avisos contenidos en el Programa Monetario 2026. Los especialistas anticipan que el banco central podría mantener la tasa en 7 por ciento durante varios meses, mientras monitorea la economía y el efecto de los cambios fiscales; solo si la inflación confirma una trayectoria a la baja, se abriría espacio para nuevos recortes graduales más adelante en el año.


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