Rusia y Estados Unidos buscan retomar el diálogo militar tras el fin del acuerdo nuclear START III

Estados Unidos y Rusia acordaron restablecer el diálogo militar de alto nivel apenas horas después de la expiración del tratado nuclear Nuevo START (START III), el último acuerdo que imponía límites verificables a sus arsenales estratégicos. El Pentágono informó que ambos países reabrirán una línea directa entre sus ejércitos y retomarán contactos periódicos, en un intento por evitar malentendidos y reducir el riesgo de escaladas en plena guerra de Ucrania y en un contexto de creciente desconfianza.

Fin del último gran tratado nuclear

El Nuevo START, firmado en 2010 y vigente desde 2011, limitaba a cada parte a 1,550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas y 700 vectores operativos (misiles y bombarderos). Su expiración este 5 de febrero de 2026, sin acuerdo de prórroga o sustitución, deja por primera vez en más de medio siglo a Washington y Moscú sin un marco de control y verificación mutua sobre armas estratégicas, lo que expertos consideran un paso hacia una posible nueva carrera armamentista nuclear.

El Kremlin calificó la expiración del tratado como algo “negativo” y lamentó que su propuesta de mantener durante un año adicional el techo de restricciones, incluso después del vencimiento formal, no recibiera respuesta de Washington. Moscú ha señalado que, desde la suspensión de su participación en 2023, se considera libre de los límites del acuerdo, aunque asegura que aún no ha decidido si incrementará de forma significativa el número de ojivas desplegadas.

Trump pide un “nuevo y modernizado” pacto

El presidente estadounidense, Donald Trump, descartó renovar el Nuevo START en sus términos actuales y planteó públicamente la necesidad de un “tratado nuevo, mejorado y modernizado” con Rusia. En mensajes difundidos en Truth Social, calificó al pacto expirado como un acuerdo “mal negociado” y “gravemente violado”, y dijo que la prioridad debería ser negociar un marco más amplio que eventualmente incluya a China en las conversaciones sobre control de armas de largo alcance.

Trump sostiene que su gobierno no renunció al control nuclear, sino que busca un esquema que refleje el nuevo equilibrio de poder y el avance de sistemas como armas hipersónicas, misiles de alcance intermedio y capacidades antisatélite, que no estaban plenamente contemplados cuando se firmó el tratado en 2010. No obstante, organizaciones de desarme y exfuncionarios de seguridad nacional han advertido que, durante el tiempo que tome negociar ese hipotético “nuevo START”, el mundo quedará sin límites verificables ni inspecciones in situ entre las dos mayores potencias nucleares.

Diálogo militar en Abu Dabi

El acuerdo para reactivar el diálogo militar se alcanzó tras “avances productivos y constructivos” en las recientes conversaciones de paz sobre Ucrania celebradas en Abu Dabi, en las que participaron el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y su asesor Jared Kushner. De acuerdo con fuentes estadounidenses, la idea es que las fuerzas armadas de ambos países restablezcan canales de comunicación de alto nivel y mecanismos técnicos de contacto para gestionar incidentes en Europa del Este, el Ártico y otros puntos sensibles.

El Comando Europeo destacó que mantener un canal entre militares es “un factor importante para la estabilidad y la paz globales”, al permitir transparencia y desescalada incluso cuando las relaciones políticas son tensas. Observadores recuerdan que Washington y Moscú ya utilizaron líneas directas similares durante la Guerra Fría para evitar que errores de cálculo, fallas técnicas o incidentes aislados se convirtieran en crisis incontrolables.

Temores de una nueva carrera armamentista

Expertos en seguridad y desarme advierten que la desaparición del Nuevo START se suma a la erosión de otros acuerdos clave, como el Tratado INF sobre misiles de alcance medio o el Tratado Cielos Abiertos, desmantelando la arquitectura de control de armas que se construyó desde los años setenta. Sin límites legales ni inspecciones recíprocas, ambos países podrían verse tentados a modernizar y expandir sus arsenales, o al menos a sospechar que el otro lo hace, alimentando un ciclo de desconfianza y gasto militar creciente.

Aun así, tanto Washington como Moscú han enviado señales de que no cierran la puerta a un nuevo pacto. El desafío será conciliar la agenda de Trump —que exige incluir a China y nuevas tecnologías— con las exigencias rusas de garantías de seguridad y reconocimiento de sus preocupaciones estratégicas, todo ello mientras continúa la guerra en Ucrania. De momento, el restablecimiento del diálogo militar es visto como un paso mínimo pero necesario para evitar que el fin de START III desemboque en una escalada descontrolada.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.